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Documentación

andreuP. José Ramón María Andreu, S.J.

Parte I

El Padre Ramón María Andreu Rodamilans S.J., con residencia en la Casa de Ejercicios Cristo Rey de Valladolid, dice que:

Con autorización especial de Su Excia. Revma. Mons. Doroteo Fernández, Administrador Apostólico de Santander, y con el beneplácito de mis Superiores R. P. Conrado Pérez Picón S. J., Vice-provincial de Castilla Occidental, y del R. P. Cipriano Arana S. J., Rector de las Escuelas Profesionales de Cristo Rey y mío: he visitado el lugar de San Sebastián de Garabandal, cerca de Cosío y del Ayuntamiento de Puentenansa, en la provincia de Santander, con motivo de los sucesos que allí tienen lugar y que se refieren a cuatro niñas que afirman ver y oír a la Virgen.

El conjunto de días que he estado en San Sebastián de Garabandal, en diversos viajes, suman 13 días, poco más o menos, y en ellos he obtenido los siguientes datos que pongo a disposición de las Autoridades Eclesiásticas con el fin de facilitar la labor que, con motivo de tales sucesos, habrán de realizar.


INFORME REPORTAJE POR PADRE RAMÓN MARÍA ANDREU, S.J.


PRESENTACIÓN

El Padre Ramón María Andreu Rodamilans S.J., con residencia en la Casa de Ejercicios Cristo Rey de Valladolid, dice que:

Con autorización especial de Su Excia. Revma. Mons. Doroteo Fernández, Administrador Apostólico de Santander, y con el beneplácito de mis Superiores R. P. Conrado Pérez Picón S. J., Vice-provincial de Castilla Occidental, y del R. P. Cipriano Arana S. J., Rector de las Escuelas Profesionales de Cristo Rey y mío: he visitado el lugar de San Sebastián de Garabandal, cerca de Cosío y del Ayuntamiento de Puentenansa, en la provincia de Santander, con motivo de los sucesos que allí tienen lugar y que se refieren a cuatro niñas que afirman ver y oír a la Virgen.

El conjunto de días que he estado en San Sebastián de Garabandal, en diversos viajes, suman 13 días, poco más o menos, y en ellos he obtenido los siguientes datos que pongo a disposición de las Autoridades Eclesiásticas con el fin de facilitar la labor que, con motivo de tales sucesos, habrán de realizar.

LAS NIÑAS

Los nombres propios de las niñas son: María Concepción, de 12 años; Jacinta, de 12 años; María Dolores, de 12 años; María Cruz, de 11 años.

No son hermanas ni primas entre sí, al menos en sentido propio. La edad psicológica que representaban durante el primer mes de las llamadas visiones sería de unos 8 ó 9 años correspondientes a niñas de ciudad y colegio.

La conducta de las niñas hasta la fecha en que comenzaron los acontecimientos era buena, según juicio del Sr. Cura, de la maestra y de los padres de las niñas. Su normalidad, como más adelante se dirá, era también correcta hasta que comenzaron sus trances y lo sigue siendo fuera de los mismos.


ELECCIÓN DE NIÑOS

Cito al P. Arintero, O.P.: «¿Por qué prefiere Dios a los pequeñuelos?... Porque los pequeñuelos, las mujeres, las almas vírgenes, tienen un corazón más puro o hacen generosamente violencia a sus pasiones. El Espíritu Santo puede hacer que en ellos brille la luz. Las palabras de la sexta bienaventuranza, "bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios", encuentra ya su aplicación en esta vida.

Los hombres y los grandes talentos no tienen pues razón alguna para acusar por eso a las mujeres, antes lo tienen muy grande para acusarse a sí mismos. No es privilegio de los pequeños y de las mujeres el ver mejor las cosas sobrenaturales, sino que es un castigo para los hombres y para los sabios a fin de que se humillen. Y si no lo hacen, aún les aguarda mayor confusión, conforme lo declaró el Salvador a Santa Catalina de Siena.

Santa Teresa rogaba a Nuestro Señor que, en vez de colmarla a ella de tantos favores, los dispensare a hombres sabios, a los sacerdotes, a los religiosos y a los teólogos. Y Él le contestó: "Estos, ni tienen tiempo, ni gana de trabar relación de confianza conmigo; y, pues siempre me desdeñan, tengo que dirigirme a sencillas mujeres si he de tener el consuelo de tratar de mis intereses con los hombres"». (Arintero, La evolución mística, pág.737). 



EL PUEBLO

En la historia de las apariciones de Lourdes se dice lo siguiente: «El pueblo creía sinceramente en las apariciones y señalaba con toda seguridad que la Señora era la Virgen María. Por eso habían limpiado la gruta, colocando floreros con flores, velas que ardían... ». 

Hay una analogía entre la intuición del pueblo de Lourdes y el de Garabandal. Los vecinos del pueblo de Garabandal no afirman ni niegan nada. No cuentan más que lo que ven, pero todos ellos, conocedores de la sinceridad y normalidad de las niñas, dicen que es verdad.

La avalancha de curiosos y el rodar de las noticias va creando –o al menos transformando– determinados hechos en fantásticos bulos. Tratando de actuar con seriedad, no se pueden tomar para un estudio más datos de los que proceden de testigos de primera línea. Tampoco se pueden eliminar datos o hechos auténticos.

Los datos que cito en este informe son constatados por mí directamente, salvo los casos en que explícitamente se cite la fuente de donde proceden.


AISLAMIENTO DEL PUEBLO

San Sebastian de Garabandal está situado a unos 7 Km monte arriba a partir de Cosío.

El aislamiento de San Sebastián de Garabandal da al pueblo y a sus habitantes una sensación de tranquilidad y paz que se ha roto con la afluencia de peregrinos y curiosos.

Al anochecer, una mujer del pueblo, María, la madre de Jacinta, recorre las callejas del mismo, según costumbre, tocando una campanilla para invitar a los vecinos a rogar por "las ánimas del purgatorio". El rosario se reza todos los días en la Iglesia.


PACIENCIA DE LOS PADRES

La paciencia de los padres de las niñas ha sufrido una gran prueba con estos acontecimientos. Siendo gente sencillísima y humilde, se han encontrado de repente con que sus hijas experimentan un fenómeno que constantemente les está exponiendo ante el público que acude, a la vez que les crea una situación que ellos no pueden dominar.

El público no siempre sabe ser correcto en sus palabras y en sus obras. Así que algunas veces han creado situaciones desagradables que han soportado con abnegación.

La falta de autoridad, de orden, hace que los padres y mozos del lugar tengan que defender a las niñas. Ellos quieren saber de qué se trata y se encuentran solos ante unos hechos que no alcanzan a entender. Solamente el que en tres meses de esta situación, con tantas carreras y tantas y tan diversas personas que acuden, no haya sucedido nada desagradable lo interpretan como una señal más de que hay una mano que vela por las niñas y que las cuida con cariño.


EL PÚBLICO Y LAS VISIONES

Se ha observado una relación entre el público que acude a Garabandal y las llamadas visiones. Es así. Se ha repetido el caso de que cuando el público ha sido más numeroso y dando aspecto de romería, incluso cuando ha habido borrachos y música o canciones profanas, la aparición no ha tenido lugar. El público quedó defraudado.

La primera vez que lo observé fue el día 15 de agosto, fiesta de la Asunción, por la tarde. Ese día toda la multitud esperó en vano. A la vista de los que se comportaban como de romería y al oír las canciones profanas y el estado de semiborrachera que algunos mostraban, me dijeron algunos hombres y mujeres sencillos del pueblo: «Me parece que hoy no habrá nada, porque ya sucedió otra vez y aquí nos alegramos que no haya nada cuando vienen en ese plan».

Otro día me llamó Amalia, hermana de Loli, de once años, para decirme en secreto que Jacinta estaba viendo a la Virgen en casa de Loli. Entré y la encontré en estado de trance. Entre otras cosas (que en su lugar haremos mención), dijo hablando con la visión:

«¿Por qué te vas tan luego?... Ah, claro, como el día de Nuestra Señora... están cantando».

Al terminar el éxtasis le pregunté. Y ella me respondió: «Dice que se va porque están cantando y de juerga».

Al salir de la casa, pregunté: «¿Hay alguno que esté cantando?». Y me respondieron: «Sí, allí hay un grupo que están en plan de romería». Ese día no hubo visión hasta que ese grupo, que había venido en un autobús, se marchó.

Esto ha sucedido otras veces más. Las que yo he podido constatar hasta hoy han sido cinco y los cinco días la incorrección e irreverencia del público fue manifiesta.


NORMALIDAD DE LAS NIÑAS

En la vida ordinaria, fuera de los trances, las cuatro niñas dan muestras visibles de normalidad. Ese ha sido el parecer de los médicos que las han visto, aun de los que se han mostrado más escrupulosos en analizarlas.

Para un observador normal, para sus padres, para el párroco y para todos lo que las conocieron de tiempo atrás, esas cuatro niñas han sido siempre normales. Las niñas, después de tres largos meses, se encuentran perfectamente normales: juegan, corren, dan grandes caminatas a los prados -unos cinco kilómetros de ida y otros tantos de vuelta-, siguen reaccionando como niñas.

El hecho de que una persona esté enferma no es obstáculo para que en ella puedan darse fenómenos místicos. Bemardita Soubirous padeció de asma hasta su muerte. Santa Gema Galgani fue muy enferma.

En el caso de Garabandal, se da normalidad en las niñas a mayor abundancia. Dice el P. Royo Marín en la Teología de la Perfección Cristiana, n2 566: «La historia de las almas admitidas en estos favores de la Divina Gracia atestigua claramente que Dios se acomoda a las más diversas complexiones y que ninguna de ellas puede representar un obstáculo insuperable a Aquel que con sola su voluntad pudo sacar todas las cosas de la nada».


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andreuP. Jose Ramón María Andréu, S.J.

Parte II- LAS VISIONES


INFORME REPORTAJE POR PADRE RAMÓN MARÍA ANDRÉU, S.J.


El número de visiones no se puede contar por días. Aunque en los quince primeros, no ha habido visión todos los días, después se han ido multiplicando hasta tener varias cada día.

Las horas han sido también muy variadas: A primera hora de la mañana, a media mañana, después de comer; lo normal durante un tiempo fue de siete a nueve de la tarde. Después fueron por la noche. Terminaron en algunas ocasiones a las cinco de la madrugada.Dice el P. Royo Marín: Frecuencia: En algunos santos ha sido grandísima. Para Santa Magdalena de Pacis, San Miguel de los Santos y San José de Cupertino, la vida no fue sino una serie continua de éxtasis... (Teol. de la Perfección Cristiana, nº 465).

DURACIÓN DE LAS VISIONES

Ha sido muy variada. A veces ha sido una cosa casi simultánea, como de dos a cinco minutos. Estas visiones breves han sido pocas y siempre han coincidido con algún aviso o noticia referente a las mismas visiones: «Hoy no vendré porque cantan mucho» (esto era cuando había mucha juerga en el pueblo), o también: «Vendré a veros hacia tal hora.»

De ordinario duran más de media hora y se pueden prolongar hasta las dos horas. A veces, recuerdo el caso en que Loli estuvo desde las nueve de la noche hasta las cinco de la madrugada. Se interrumpen las visiones cuando éstas son muy largas como la que aludimos de Loli: las dos pausas vinieron a durar entre las dos una hora y media.

Es interesante ver la enorme variedad que en la historia de los místicos se da a la duración de estos estados, desde un toque rápido, a 40 días sin interrupción en éxtasis.

Dice Santa Teresa: «Aunque a veces dura gran rato, otras de pronto se acaba, como cuando quiere comunicarle el Señor que no es cosa que se pueda procurar por ninguna vía humana. Mas aunque está algunas veces rato, quítase y toma...»


EL TIEMPO NO CORRE

Cuando las niñas están en estado de visión, la impresión para ellas es de que el tiempo no corre. Por eso es muy frecuente, que después de una hora o más de estar en visión, digan ellas: «No te vaigas ¿eh? ¿Por qué te vas tan luego? No has estado más que un poquitín... ¡Ay!... ¿tanto tiempo?... yo creía que solo un minutín», a pesar de las posturas que a veces a los visitantes nos parecían incomodas y ellas no lo notaban, como cuando estaban de rodillas sobre cantos puntiagudos y después de las marchas que duraban largo tiempo; y siempre la impresión para ellas es como si fuera un instante.

Al terminar, quedan alegres, con sensación de estar descansadas, y su aspecto corporal también lo indica así, ya que a pesar de las marchas y carreras, no dan sensación de cansadas, tampoco se acaloran, sino más bien tienen un aspecto tendiendo a pálido y dan sensación de frescor.


EL ÁNGEL

La primera persona que tuvieron la dicha de ver fue un Ángel. Cuando más adelante las reveló su identidad, resultó ser el Arcángel San Miguel. Los primeros días no les hablaba, luego se identificó y más tarde les anunció que el día 2 de julio verían a la Santísima Virgen.

Según el P. Royo Marín, es frecuente que las apariciones de la Santísima Virgen sean precedidas por un Ángel. En Fátima, el Ángel era el de la Paz, que los escritores identifican con San Miguel.

MIEDO

En muy pocas ocasiones han tenido sensación de miedo. Sólo al principio cuando veían la luz y no veían el camino. Ellas dicen que sabían donde coger a correr. Después han sentido gran paz y alegría.

Otra vez sintieron miedo por la gente, ya que veían cómo caían muchas estrellas en el suelo, hacia el Pinar y aunque ellas no veían a la gente sabían que estaba allí.

«Las visiones que vienen de Dios, suelen producir al principio gran temor, pero luego dejan el alma llena de amor, de humildad, de suavidad y de paz» (Padre Royo Marín, Teología de la Perfección Cristiana n2 591).


RITMO

Comienzan las visiones con el Ángel, como hemos dicho, el 18 de junio de 1961. A partir de esa fecha se van sucediendo de forma creciente. Desde el 18 de junio al 2 de julio, hay unos días en que las niñas no tienen Visión.

Los demás días ven al Ángel pero éste no habla. El día 2 de julio las niñas ven por primera vez a la Santísima Virgen, que previamente fue anunciada por el Ángel, y les habla a las niñas por primera vez.

Hasta finales de julio las niñas estaban quietas, en postura reverente y de rodillas. Hablaban, tomaban la corona y el Niño, y daban besos, mostraban rosarios, etc...

En la segunda quincena de julio comienzan las oscilaciones y balanceos. Hacia el día 2 ó 3 de agosto tienen lugar las primeras caídas.

El día 5 de agosto comienzan las marchas extáticas en varias formas que más adelante se dirá. Ante el alboroto de los curiosos o devotos, venidos al pueblo en gran número, sus padres determinan cerrar las puertas de sus casas y tener a las niñas dentro. La Virgen dice a las niñas que obedezcan y que la seguirán viendo. Así ha sucedido a veces, pero de nuevo las niñas han recorrido las calles cuando sus padres han abierto las puertas.


LAS CAÍDAS

A partir del día 3 de agosto, las caídas cuando están en éxtasis se han multiplicado bastante. A veces han sido las cuatro juntas. Otras veces no todas juntas, sólo dos o tres. Otras veces una sola. Las posturas en que quedan al caer, son generalmente escultóricas y de gran belleza. Nunca han caído en posturas indecorosas e incorrectas.
Pueden permanecer en el suelo un momento o pueden estar varios minutos. Cuando caen juntas, la caída y de ordinario – aunque no siempre – al levantarse, suele ser sincronizada. No se ve estudio ninguno y sin embargo, forman bellos grupos de conjunto.

«A Santa Catalina de Siena se le contraían las manos y los pies simultáneamente, siendo imposible arrancarle los objetos que tenía entre las manos.»


LAS MARCHAS EXTÁTICAS

Comienzan hacia el día 5 de Agosto y desde entonces han adoptado las formas siguientes: - Unas veces, han sido todas juntas, de frente y a ritmo normal.
- Otras veces, han comenzado las cuatro juntas y se han separado durante la marcha, yendo cada una por calles distintas, y luego se han encontrado en un punto determinado dando muestras de alegría al encontrarse.
- Con frecuencia, han sido de frente y a gran velocidad, de manera que ni los más rápidos podían seguirlas.
- A veces, no muchas, han sido a grandes saltos.
- Con alguna frecuencia han sido hacia atrás, a ritmo de baile o danza, con gran agilidad y a través de muchas callejas y piedras sin golpearse.
- A veces, ha sido de rodillas.
- Otras veces, han sido sentadas.
- A veces, siguiendo a personas determinadas a las que les han dicho algo o dado algo, o rezado algo, o simplemente se han reído. Esto, más adelante, se pondrá detalladamente.

Entre ellas, estando en trance, se ven perfectamente; a quien no pueden ver es al resto de las personas que las rodean mientras dura la visión.

Dice el P. Royo Marín: «Sin embargo, santos hubo que, durante sus éxtasis, hablaban del objeto de su visión contemplativa e incluso echaban a andar en marcha extática. Son famosos los casos de Santa Catalina de Siena y Santa Magdalena de Pacis» (Teol. de la Perf. Cristiana nº 467).


POSTURAS.
Las posturas en que las niñas quedan en sus trances, ya sean de rodillas, ya cuando van en marcha hacia adelante o hacia atrás, ya cuando caen, son siempre muy correctas.

El día 31 de Agosto, una de las niñas fue sentada varios metros de ida hacia la Iglesia y varios de regreso. El público que lo presenció quedó tan emocionado que muchos lloraron, y no tanto por el hecho de ir sentada por el suelo, sino, porque en todo el trayecto, los vestidos cubrían a la niña hasta la rodilla, sin que nadie los hubiera tocado ni arreglado. Se constató después que el vestido no se había manchado. Esto se ha repetido bastantes veces. Ese mismo día cuando Loli entró en trance, la Virgen aconsejó a Loli que se alargase un poco la falda del vestido. Se lo dijo sonriendo, dicen las otras videntes.

Dice el Padre Arintero en la «Evolución Mística», pág. 529: «En los éxtasis naturales, los movimientos convulsivos que suele haber, son desordenados e indecorosos y exponen a grandes riesgos; mientras que en las divinas se guarda una modestia y compostura admirables y no hay peligro de ningún daño, aunque la vidente caiga sobre fuego”

De hecho las únicas veces que las niñas se han caído haciéndose alguna herida, han sido cuando corrían fuera de trance. En tres meses, no se conoce que hayan tenido daño sensible en sus trances.

DOS CAMPOS

Dos son los campos que se pueden distinguir. El del espectador y el de las niñas en estado de visión. El espectador ve a las niñas y su manera de actuar en cuanto a los fenómenos externos, movimientos, risas palabras, etc., pero no ve la visión.

Las niñas ven la visión, la luz, oyen, etc., pero no ven al público, aunque saben que está allí, porque muchas veces se lo ha dicho la visión. Las niñas que están en visión se ven unas a otras, pero cuando una sale de la visión y las otras no, las que siguen en visión dejan de ver a la que ha salido. Cuando vuelve a entrar la vuelven a ver. Véase lo que pasó el día 29 de Julio:

Estando Jacinta en éxtasis en los Pinos, con mucho público alrededor, estaba yo pensando en qué solución se podría dar a aquel fenómeno.
(Este informe fue hecho al principio de las apariciones y después de ser escrito, siguieron las apariciones varios años hasta que públicamente llegó su final en el año 1966).
Pensaba en hipnosis, histeria, sugestión, impresionabilidad..., cuando de pronto, de las dos niñas que estaban en éxtasis, una de ellas, Loli, vuelve a la normalidad. Esta vuelta a la normalidad es instantánea. Al volver a la normalidad me miró y dijo: «Se fue». Y tuvo lugar este diálogo:

- P. Andréu: ¿Ya no ves a la Virgen?

- Loli: No, señor.

- P. A.: ¿Por qué?

- L.: Se fue.

- P. A.: Mira a ésta (Jacinta, que seguía extasiada. Loli miró y sonreía al ver a su amiga).

- P. A.: ¿Qué te dijo la Virgen? (Cuando iba a responder cayó de nuevo en visión.)

- L.: (En éxtasis) ¿Por qué te fuiste?

- L.: (A la Virgen) ¿Por qué te me retiraste? (Loli y Jacinta a la vez en éxtasis y hablando con la visión). ¿Entonces es por eso?

- L.: ¿Entonces es para que crean? (No recuerdo si dijo para que crean o para que crea)

Se ve bien claro que la Virgen María quiso dar una prueba de que era Ella la que estaba allí y que todo lo presente estaba muy lejos de ser histeria, sugestión, hipnosis, etc., sino éxtasis.  

ZONA INTERMEDIA

Desde los primeros días del mes de septiembre se ha observado lo siguiente: las niñas que están en visión establecen contacto con las otras videntes que no están en visión. Así, por ejemplo, si entra en trance Jacinta, puede ésta entrar en contacto con Mari Cruz, Loli y Conchita, que están junto a ella pero no ven a la visión y por lo tanto, están en estado normal.

El contacto lo establecen a través de preguntas, que pueden ser hechas unas veces en forma mental y otras en forma oral. Además de las preguntas y respuestas existe otro elemento: la flexibilidad corporal.

La niña que está en visión suele mostrarse rígida, como en parálisis, en algunos momentos, por ejemplo en caídas. Entonces es inútil tratar de mover o cambiar las posturas de las manos, brazos etc... El efecto es como si se tratase de una estatua. Entonces es cuando una de las demás niñas videntes, en estado normal, puede cambiar las posturas de la vidente que presenta una enorme rigidez para los demás a la vez que una gran flexibilidad para ellas.

ANESTESIA

La anestesia en lo que se refiere al dolor cuando están en éxtasis es completa. Aparte de las pruebas que se les ha hecho a las cuatro videntes, como pincharlas, quemarlas con cigarrillos, etc., yo las he visto dar unos grandes rodillazos sin acusar el menor gesto de dolor.

Lo más impresionante para mí en este sentido fue cuando vi a Loli darse un gran golpe en la cabeza (estando en éxtasis) en la arista de un peldaño de cemento. El ruido fue enorme. Los presentes ahogaron un grito de la impresión, pero la niña en éxtasis, sentada en el suelo, sonreía, mientras hablaba con la visión. (Al salir del éxtasis le preguntamos si había sentido dolor. Ella no recordaba ningún golpe. Dijo que tal vez sería una vez que sintió como un calambre por todo el cuerpo, pero no sintió ningún dolor. En el lugar del golpe tenía un pequeño chichón.)

«Cuando el éxtasis es total y perfecto, la insensibilidad es absoluta. Las incisiones más dolorosas, las sacudidas más bruscas, las mismas quemaduras, etc., son inútiles para hacer volver del éxtasis antes de que dejen de ver a la visión. Con frecuencia, (como pasaba en Garabandal) los ojos conservan su actividad, pero es para tenerlos fijos en la visión divina, con una vivacidad que parece agrandárselos considerablemente.
No perciben absolutamente nada de las cosas materiales, como puede comprobarse pasando bruscamente por delante de sus ojos abiertos una potente luz o un objeto cualquiera, sin que se produzca el más mínimo movimiento en sus pupilas o párpados». (P. Royo Marín, Teol. de la Perfección Crist. Nº 467)

REFLEJOS

Muchos reflejos desaparecen aunque otros quedan amortiguados. Así, los ojos parecen muertos, sin ver. Pero a medida que se multiplican las visiones, parecen adquirir un ligero reflejo en las pupilas.

Las niñas lloran a veces con unas lágrimas tranquilas que les caen por las mejillas. Estas lágrimas corresponden a los momentos que se encuentran extasiadas y parecen ser consecuencia de lo que ven o de lo que oyen, ya que las palabras que dicen son algo así como: «Perdón». «Misericordia». «No lo volveremos a hacer». «Ya se lo diremos».

En una ocasión volvieron a la normalidad con lágrimas. Dijeron  las niñas que la Virgen les había dicho que la gente se había portado con poco respeto en la Iglesia.

Otra vez sucedió lo mismo en la calle y las niñas dijeron que el P. Luis les había dicho que había poco orden y que se tiraban unos encima de otros; que dijeran al párroco y a su hermano que trataran de poner orden colocando los mozos del pueblo en círculos grandes. Que por falta de orden se retiraba tan pronto la visión”.

PARTICIPACIÓN DEL ESPECTADOR

Se ha observado lo siguiente: al principio, el espectador estaba ausente del campo de visión de las niñas. Éstas se sentían solas con la visión. Es verdad que, a veces, hablaban con la visión de algunos conocidos suyos o sacerdotes o familiares y también que daban a besar piedras a la Virgen, para dárselas después a ellos.

Más adelante se observó una participación mayor. Las niñas no solamente han hablado de los espectadores conocidos, sino que en ocasiones los han localizado y tocado.  Ellas, según su explicación, no ven a las personas que las rodean pero las sienten con el tacto. Para localizar a las personas que les han entregado objetos para que la Virgen los besase, después de esto haber sucedido, lo hacen de dos formas: suelen señalar en varias direcciones hasta que la visión les dice dónde está o es la visión quien las toma de la mano y las lleva al sitio donde está la persona que buscan.

Esto lo han hecho cuando han querido devolver medallas o rosarios. A veces los han metido por el cuello o en el bolsillo. Se les oye preguntar: ¿«Dónde está el bolsillo»? Ah, ya entiendo... ¿dentro?

En una ocasión, así me metió una de las niñas unas cuantas medallas en el bolsillo de la sotana después de soltarme un botón. Cuando meten los rosarios o cadenas por la cabeza, una vez que los besó la Virgen, suelen decirla: «Cójeme Tú las manos y llévalas, porque yo no la veo». Entonces, el movimiento es mucho más rápido y tan exacto que meten el rosario o la cadena sin tocar ni rozar para nada la cabeza.

Ha habido otros éxtasis con participación colectiva. La Virgen le dijo a una de las videntes que rezase el Rosario en la Iglesia al terminar la visión. Como la Iglesia estaba cerrada la niña lo fue a comenzar a la puerta; allí mismo entró en éxtasis. La Virgen le dijo que lo rezase fuerte para que el público allí congregado pudiese contestar. Así, en éxtasis, fue rezando el Rosario por las calles del pueblo, con voz fuerte, mientras el público respondía. No contaba y no se equivocó nunca en el número de Ave-Marías, porque, como en otras ocasiones, dicen las niñas: «La Virgen nos anuncia cuándo llega el Gloria».

INDEPENDENCIA

La manera de entrar y salir del estado de trance ha sido a veces acción conjunta y simultánea de todas las niñas. Otras veces ha sido alternada. Se han dado  varias figuras:
-    Las cuatro entran y salen a la vez.
-    Una entra antes que otra.
-    Permaneciendo varias en éxtasis, una vuelve a la realidad un rato y luego entra en trance de nuevo.
-    Mientras una entra, otra sale.
-    Como son cuatro las niñas han sido muchas las diversas combinaciones que se han dado.
-    Mientras aumenta el número de visiones en una, en otra disminuye pasando varios días sin que “la Virgen me llame”.
A pesar de actuar independientemente en muchas ocasiones, la concordancia en lo que ven es unánime.
 
ESPECTACULARIDAD

Desde este punto de vista, se puede tener en cuenta lo siguiente:
-    Las niñas, en su vida normal, no tienen ansia de espectacularidad. Al revés, les gusta huir de la gente que viene a verlas. Un día, viniendo del prado, al llegar a un alto desde donde se veía el pueblo, dijeron Loli y Jacinta: «¡Qué pena!, con lo bien que estábamos solas y ahora otra vez con gente». Dicen las niñas que la Virgen les dice que estén en sus casas, sin salir de ellas, nada más que para ir a otra casa, es decir, que no anden por las calles durante la tarde que es cuando viene la gente. Esto no se lo ha dicho la Virgen todos los días. Las niñas lo cumplen bien.
-    Por otra parte, a las niñas les gusta que venga gente para que crean, pero sin hacer caso de ella cuando han venido.
-    El hecho de que sus visiones sean la mayoría en la calle y por lo mismo, en público, no depende de ellas ya que son llevadas y traídas por la visión y una vez terminada, se retiran a sus casas. Lo normal es que la misma visión deje a cada una en su  casa y que la despierte en la puerta misma mientras las demás no despiertan hasta llegar a sus casas.
-    Aun en lo que se refire a la visión, obedecen las niñas en quedar en casa según la orden que reciban de sus padres o sacerdotes.
-    No se inquietan para nada, si después de venir mucha gente, no hay visión; no se preocupan de que los visitantes tengan que irse desilusionados.

CONCORDANCIA EN LAS EXPLICACIONES
    Son muchas las veces que se ha intentado poner en contradiccion a las niñas con preguntas capciosas para valorar las respuestas que dan: hay que tener en cuenta lo siguiente:
-    Al hablar las niñas en su estado normal, pueden hacerlo con todas las deficiencias propias de niñas de su edad, ambiente etc... Así, pueden tener fallos de memoria, falta de expresión, cansancio e incluso, cabría la mentira.
-    No siempre tienen todas las niñas las mismas visiones; por tanto, unas poseeen datos que otras no tienen.  

Respecto a las descripciones de lo que ven, las cuatro niñas están siempre de acuerdo. También están de acuerdo en lo que oyen cuando están escuchándolo las cuatro.

Hay algunas pequeñas oscilaciones en lo que se refiere al día en que sucedieron determinados hechos y se refieren a que digan que no se acuerdan exactamente de cómo ocurrió algo determinado; eso es normal.

 Respecto a un milagro o prueba, las niñas dicen que la Virgen les dijo que lo haría.

«Cuando la locución se hace inmediatamente a la inteligencia, no está sujeta a error; mas cuando se hace a la imaginación o a los sentidos pueden caber a veces ciertas ilusiones». (Lalbermant, Doctr. pág. 7.c. 4, a 5).

«No se debe rechazar, sin más, una revelación porque alguna de sus partes o algún detalle sea evidentemente falso. Puede ser que lo restante sea verdadero» (T. de la Perf. Cristiana n2 608)

En la historia de Fátima, se lee así: «A los niños les molestaban esta clase de preguntas». Se encontraban aún algo aturdidos por lo que habían visto; no era fácil retomar sus pensamientos a los asuntos cotidianos. A algunos les contestaban lacónicamente. A otros de ninguna forma. Por lo general, decían: «Es un secreto. No puedo hablar de ello». (Thomas Wash).

Al igual que los videntes de Fátima, los de Garabandal decían y reaccionaban de la misma manera.

Hablando una vez con las niñas les pregunté si se acordaban de lo que veían en las visiones y me respondieron así: “De lo que nos dice la Virgen yo si me acuerdo, de lo que digo yo, poco”. Ésta fue la respuesta de las cuatro niñas.
He observado, además de lo dicho, la seguridad de las niñas, su paz y alegría, así como su obediencia, aún en contra de la visión; si sus padres les decían lo contrario, lo más importante -según la Virgen les decía- era la obediencia.

Las videntes de Garabandal son niñas de un pueblo remoto donde parece que aún no ha llegado la civilización. No hay teléfono, no hay carretera de acceso, solo un camino de cabras, la luz eléctrica que llega es peor aún que la que puede proporcionar un candil. Algunas de ellas no habían visto jamás un ferrocarril y hablaban un castellano de lo más imperfecto que puede haber.

¿Cómo es posible que cuando estaban en éxtasis o hablaban algo relacionado con la aparición o por ejemplo en algún éxtasis hablaban en griego, latín, alemán, lo hicieran con una perfección nada común en ellas por lo anteriormente explicado? Sólo cabe la idea de que estaban iluminadas por algo sobrenatural, si no, no es posible que esto suceda.

DESCRIPCIONES POSITIVAS
Las descripciones abundan bastante en las niñas al tratar de describir las cosas que ven. Generalmente, lo difícil para ellas es decir lo que sienten… Es más fácil decir lo que ven. Pongo algunas de las descripciones que ellas dan de las cosas que ven.

- LA VIRGEN
Es más bien alta, lleva un corona de estrellucas brillantes, redonda pero  abierta (a modo de diadema). El vestido blanco con flores blancas, el manto azul azulina. No tiene velo. El pelo largo. A veces abre un poco el manto para enseñarles el vestido, cuando se lo piden las niñas. El pelo a veces se mueve un poco por la brisa. La edad de la Virgen es de 18 años. No se le ven los pies. El color del pelo, castaño, tendiendo a negro. También las cejas, los ojos negros. Muy hermosa y casi siempre sonríe.

- EL NIÑO
A veces trae al Niño y a veces no. Cuando trae al Niño, lo trae en brazos y a veces se lo deja a las niñas. El Niño es pequeño. No habla pero se ríe. No se le ven los pies. Tiene también una corona redonda, lisa pero abierta.

- EL ÁNGEL
Es San Miguel. Es el primero que se les apareció. Las alas son de color rosa. No se le ven los pies. No trae espada y tiene 9 años.

- LA LUZ
La luz acompaña a todas las visiones. Es como luz de sol pero es una luz diferente. De noche también ven la luz. Esta luz les impide ver las demás cosas excepto las personas de la visión y a las otras niñas que están también participando de la visión. Cuando una niña deja de ver la visión y vuelve a la normalidad, las que continúan en la visión dejan de verla.

- LOS OTROS ÁNGELES
Al menos en una ocasión las niñas vieron a la Virgen rodeada de otros ángeles pequeños; el número era de cinco. En esa ocasión les dijo la Virgen que Ella era Reina de los ángeles, que por eso le acompañaban los ángeles. Recuérdese una analogía con una visión de Santa Teresa, en que vió también ángeles pequeños.

 - LA VOZ
A veces sólo tienen locución. No ven a la persona pero sí la oyen. En estos casos ven también la luz como de sol, que es, al parecer, lo que las fija y abstrae de la realidad. La Virgen les dijo que oirían una voz y que la siguieran.
La voz que oyen con más frecuencia es la del Padre Luis Andréu. No le ven, pero le oyen y le sienten la mano cuando les ayuda a levantarse o se la toma para indicarles dónde está alguna persona determinada. La luz es como de sol pero difuminada y salen rayos hacia abajo. La voz sale de la zona de los rayos. Las marchas extáticas son porque ven que la luz y la voz o la virgen se va y ellas la siguen. No saben definir si van corriendo, andando, tumbadas; ni siquiera si se mueven o no. Es una sensación muy imprecisa.

DESCRIPCIONES NEGATIVAS
Para explicar alguno de los fenómenos que tienen lugar en las niñas de Garabandal, estas acuden a explicaciones negativas.
Así, cuando quieren decir cómo es la voz de la Virgen, se expresaron en una ocasión así: “No hay voz como Ella”.     
Al hablar de las llamadas dicen así: «Como si la Virgen nos dijese: ven o corre, corre, y lo sienten por dentro y sin palabras».
La sensación que tienen en las marchas extáticas es como descansando, o dormidas, pero recuerdan lo que dicen. Al final de una explicación de esas suelen añadir un «bueno, así, o no sé».
La impresión es que no aciertan, en esos casos, a describir algo real que ellas sienten. Y en estas descripciones negativas, así como en las positivas, están de acuerdo las cuatro niñas.
«Mas no se puede decir lo que se siente, cuando el Señor le da a entender secretos y grandezas suyas; el deleite está tan sobre cuantos acá se pueden entender, que bien con razón hace aborrecer los deleites de la vida, que son basura todos juntos ... » (Vida 27, 12)
«Los místicos no aciertan a expresar con claridad lo que les pasa». «No hay lenguaje para platicar estas cosas» diría Santa Teresa. La misma santa, al comenzar a describir la contemplación infusa en las Cuartas Moradas, escribe textualmente: «Comienzan a ser como sobrenaturales y es dificultosísimo de dar a entender, si su Majestad no lo hace». «Sólo a fuerza de metáforas, ejemplos, comparaciones, que no les contentan y otros rodeos y circunloquios aciertan a decir algo de lo que les pasa a los que nunca lo han experimentado. La razón es siempre la misma. La acción sobrenatural de los dones transciende el modo discursivo de la razón humana. Lo intuitivo se percibe, pero no se puede expresar con propiedad a base de discursos y razonamientos humanos» (T. de la P. C: n2 426)
A propósito de la frase de las niñas, queriendo explicar cómo se hablaba en sus marchas y éxtasis me dijeron: «Íbamos como en el aire, como tumbadas, no sé. Como en otro mundo. Era como de día y con sol». Leyendo después en Santa Teresa, encuentro esta frase de asombroso paralelismo con la de las niñas: «Parécele que todos juntos han estado en otra región, diferente de en ésta en que vivimos, donde se le muestra otra luz tan diferente de la de acá... (Moradas VI-cap.V)

“COMO SI SE DESHARíA”
La entrada en trance es instantánea en estas niñas, aunque generalmente va precedida de tres llamadas, pero el cambio de la vida real al trance dura la fracción de un segundo. Las niñas levantan la cabeza de golpe y quedan como clavadas en visión, que es la que las lleva de un lugar a otro.
La manera de terminar la visión es, generalmente, o santiguándose, o dando un beso. Pero la impresión, tal como ellas lo explican, es así: «La Virgen se va como si se desharía».

La manera de marcharse la Virgen en Fátima: « ... dieron cuenta por seis veces en 1917, de haber visto una Señora hecha toda luz, que, de pie sobre un pequeño árbol, les hablaba y desaparecía».

LAS NIÑAS TESTIGO
Al principio, durante el primer mes  y medio, a partir del 18 de junio, sucedió tres o cuatro veces un hecho que presenta caracteres de gran originalidad.
Al salir de un trance, decían las niñas: “La Virgen ha dicho que vengan Sari y Mari Carmen junto a nosotras. Los demás, que estén lejos, para que no oigan lo que decimos”.
Entonces iban las niñas “videntes” en trance a las dos “testigo” y entraban las “videntes” en trance ante las dos “testigo” en el Pinar. Las niñas testigo tenían 6 años. En una ocasión se quiso cambiarles por otra mayor, de unos 12 años y la Virgen dijo que no. Que vinieran las que había dicho Ella.
A las niñas “testigo” les podíamos preguntar lo que decían las niñas “videntes” y  repetían algunas  palabras que habían oído, pero sin poder alcanzar el sentido completo de la conversación. Esto correspondió a los días en que la Virgen manifestó el secreto a las niñas.

La interpretación parece ser el que D. Valentín pudiera tener un control remoto de lo que pasaba en el trance,  pero sin llegar a enterarse de lo que las niñas hablaban. Se sabía que la conversación era de cosas buenas, al parecer, pero sin captar más que generalidades, “Nos dijo una niña testigo: Dicen que no les diga cosas malas – Al preguntarle qué significaba “cosas malas”, dijeron: que no les haga llorar; cosas tristes.

Las pequeñas de 6 años, no entendían más y a veces se aburrían y venían a nosotros a decirnos: “están llorando”.


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andreuP. Jose Ramón María Andréu, S.J.

Parte III- TEMÁTICA DE LAS VISIONES


INFORME REPORTAJE POR PADRE RAMÓN MARÍA ANDRÉU, S.J.


CONVERSACIONES O DIÁLOGOS

Poseeemos largos fragmentos de algunos diálogos. En general, son de corte sencillo, con expresiones infantiles y que tienen el aspecto de un recorrer los acontecimientos del día o de los dias anteriores. A semejanza de lo que sucedió a Bernardita Soubirou, algunos de los que los oyen los toman a broma.
    
Es conveniente recordar que en los primeros y más extensos libros que escribieron sobre Lourdes, se dice que Bernardita  contaba a la aparición las incidencias del día  y que, hasta que supo quién era, respondía: “Sí, señorita”.

A lo largo de estos dialogos se ve el alma sumamente sencilla y transparente  de las niñas. A veces se les oyen expresiones como ésta: “Llévame a mí, aunque sea para ir y después bajar”.

Otras veces hay alusiones a sacrificos, pecados, los que no creen; con frecuencia piden curaciones y milagros para que la gente crea.

Lo normal es que sean de temas sencillos y que correspondan a vivencias del día.

CANTO DE SAN MIGUEL

Con frecuencia cantaban el canto de San Miguel:
San Miguel Arcangel
gran batallador
que en fiera pelea
a Luzbel venció.... etc

Quien como Dios
nadie como Dios.

Dicen las niñas que dice la Virgen que hagan en el Pinar una ermita a San Miguel. Esto se lo hemos oídos decir en estado de trance y  tambien en conversación normal.
El ángel es el primero que se apareció.

MEDALLAS  Y ROSARIOS

Lo corriente es ver a las niñas con rosarios, medallas y Cristos colgados al cuello. Son los que el público les da para que la Virgen los bese.

Desde un principio se notó la tendencia hacia los objetos religiosos bendecidos, así como rosarios, medallas y crucifijos.

Con motivo de dar a besar estos objetos a la Virgen, se han observado bastantes casos de hierognosis.

También se citan casos, la mayoría no se pueden comprobar, de favores y curaciones hechas, bien sea en el momento en que las niñas dan a besar determinados objetos religiosos, o que han obtenido al besar o rezar con rosarios anteriormente besados por la Virgen.

BESOS

Durante las visiones se ve a las niñas que besan algo. De sus gestos y por sus posteriores explicaciones, las niñas besan a la Virgen, al arcángel San Miguel y al Niño. También son besados por ellos. Al Niño lo toman a veces en sus brazos. El gesto de besar, ser besadas, tomar al Niño o las coronas, son completamente definidos.
No he visto, en todos los numerosos trances que he presenciado, una acción simultánea de besar dos niños o tres a la vez, sino sucesivamente.
Solo he visto hacerlo simultáneamente cuando el beso no era dado, sino lanzado de lejos o cuando el beso va dirigido a diferentes personas, v.gr. Virgen y Niño o Ángel.
Es frecuente que al terminar una visión las niñas o niña que termina, reciba un beso o dos en la cara y que ella de uno.

CORONAS

Es frecuente, sobre todo a partir de mediados del primer mes, que en sus trances las niñas reciban la corona de la Virgen y la del Niño. Se la deja y ellas se la ponen breves momentos. La de la Virgen les viene grande y la del Niño pequeña.

La descripción de la corona que dan las niñas y que concuerda con la manera de ponérsela, por los gestos que hacen es así: “Redonda pero abierta”. Al explicar como es, tiende a diadema, según se ha podido reconstruir. Todas las niñas la ven igual “redonda, brillante, con estrellucas y abierta”.

La corona del Niño es pequeña, lisa, redonda y abierta. También da la impresión de ser una especie de diadema. Las cuatro niñas la ven igual.

PIEDRAS

También ha sido frecuente como tema de las visiones de las niñas, el que corresponde a las piedras.
Se trata de piedras pequeñas, como del tamaño de un caramelo grande. Las recogen del suelo, en estado de trance, o las preparan de antemano. Se las dan a besar a la Virgen y después se las entregan a alguno como recuerdo, o como señal de perdón. Se ha visto, frecuentemente que la misma visión les ha pedido que busquen más piedras, pero ellas no las encontraban.
Es conveniente recordar aquí, entre las cosas que a primera vista parecen extrañas, cómo la Virgen mando a Bernardita Soubirou en Lourdes que tomase hierba y que se la llevase a la boca  y la masticase.
Tratandose de las piedras que las niñas de Garabandal daban a besar a la Virgen se han podido observar varios casos de Hierognosis que en su lugar se expondrán.




TEMAS DEL DÍA  

A semejanza de lo que ocurrió en Lourdes y Fátima, las niñas de Garabandal hablaban en sus visiones de las incidencias del día, especialmente de los temas que las impresionan más y sobre todo de los sacerdotes y religiosos que vienen.
Esta parte de los diálogos es lo que suele desilusionar más por el aspecto simple que a veces presenta. Téngase en cuenta lo que, a proposito de esto, dice un anónimo citado por Sauvé: “.... dicen cosas sublimes y cosas que no podemos comprender, por eso, son ora admiradas, ora menospreciadas y objeto de escándalo”.
En el caso de Bernardita Soubirou,  esta parte de los diálogos con la Virgen era la que provocaba risas y burlas en los que la escuchaban. De hecho parece significar una especie de manifestación de su alma y conciencia, con un lenguaje tan sencillo y elemental como el que emplean en sus conversaciones normales. Las frases y las palabras guardan todas las incorrecciones de su estilo pueblerino. A veces hacen un efecto ridículo y otras veces encantador.
Todos los temas van introducidos en forma de diálogo, del que solamente se capta la parte de las niñas, pero que se nota claramente que no son ellas, de ordinario, las que dirijen la conversación, sino que ellas son las dirijidas. A veces responden y otras veces preguntan.
De ordinario, todos los temas son o parecen conocidos de ellas anteriormente, salvo los casos en que , aludiendo a personas concretas, dicen que están fuera, o que se marcharon del pueblo, o que están durmiendo o diciendo la misa. La visión les corrije y les dice que no, y les manifiesta el sitio donde están de ordinario oyéndolas o cerca de las mismas niñas.

MILAGRO

Desde que D. Valentín (el párroco) les dijo a las niñas que pidieran a la Virgen un milagro, para poder tener una prueba y creer, a las niñas se las ha oído varias veces pedirlo a la Santísima Virgen.

Al principio la Virgen sonreía.Despues se ponía seria. De nuevo la Virgen sonreía, cuando le pedían una prueba o milagros para que la gente creyera.
Al decirle las niñas a la Virgen que muchos no creían, la Virgen sonreía y contestaba «Ya creerán»; ésto lo ha repetido la Virgen muchas veces.

Dicen que la Virgen les habla de que habría un milagro pero aún no saben más.

REZAR

Rara es la visión en que las niñas no recen el Rosario o la estación a Jesús Sacramentado. El rezo del rosario es con frecuencia cantando una decena o más.  Las niñas no cuentan nunca las Avemarías y jamás se equivocan. Ellas dicen que la Virgen les avisa para el «Gloria».
La Virgen al parecer reza con ellas la parte que le corresponde, a veces el Avemaría y a veces el Santamaría. Si alguna vez se traba alguna niña, dicen ellas que la Virgen mueve la cabeza  un poco, como corrigiendo pero lo hace sonriendo.
La fórmula que emplean normalmente es la que les enseñamos mi hermano Luis Mª y yo: «Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor está contigo, bendita eres entre las mujeres.... ». La estación al Santísimo la rezan con el «Viva Jesús Sacramentado».
También se santiguan muchas veces siempre que llegan a la Iglesia. A veces lo hacen mal y la visión les corrige hasta que lo hacen bien. En una ocasión les corrigió la manera de poner los dedos en forma de cruz para besarles al terminar de santiguarse. También se persignan. Es frecuente que lo hagan al momento de terminar la visión.
Este tema de rezar con la Virgen presenta analogías con Lourdes y Fátima, a la vez que parece poner de relieve la devoción al Rosario y al Santísimo Sacramento.

LOS VERSOS
En distintas ocasiones las niñas en estado de trance, han hecho versos. Generalmente corresponden a lo que en métrica se llaman colas. Van acompañados de música, es decir, que recitan los versos cantando. Hasta la fecha, han correspondido los versos a las rondas que hacían las niñas que estaban en trance a las casas de las que por no haber sido llamadas por la Virgen, estaban dormidas.
Algunos correspondían  a canciones como “Noche de paz”. Otros eran inéditos y solamente tenían sentido en el momento en que se decían. Recuerdo sólo tres de esas coplas aunque fueron más las que dijeron, pero no se pudieron escribir cuando se decían; además no todas se oían bien.
    
La noche en que comenzaba el día de la Asunción, quedó dormida en casa la menor de todas, Mari cruz. Las otras tres cantaron a a la vez, sin previo acuerdo, entre otras, las dos siguientes:

Levántate Mari Cruz
¿no hueles las azuzenas?
que te las trae la Virgen
para que seas buena.

Levántate Mari Cruz
que viene la Virgen buena
con un cestillo de flores
para la niña pequeña.

Otra noche, Lolita sola fue cantando a las otras tres. Solo pude captar la de Conchita:
Levantate niña Conchita
que la Virgen está aquí
con un ramito de flores
pa regalártelo a ti.

Nota: Observese la perfección en los acentos y cadencia
Vese a este respecto lo que se dice en Teología de la Perfección Crisstiana nº 6 y  en general en todo el capítulo. Reproduzco unas frases del libro:     
“Habilidad infusa para el ejercicio de las Artes, se dan multitud de ejemplos, asi v. Gr. Para la poesía, San Francisco de Asís, Tomás de Celano, Jacobo de Todi....” vamos a agrupar una serie de fenómenos místicos que sin ser propiamente visiones, locuciones ni revelaciones, se refieren también, de alguna manera, al conocimiento. Son ciertas aptitudes especiales que reciben las almas, de una manera sobrenatural o infusa en orden al ejercicio de las ciencias o de las artes...”
Esto puede suceder en estado de trance y fuera de este estado. Aquí sólo se ha dado en estado de trance.

GÉNERO DE LENGUAS

Un hecho que yo mismo presencié, ha dado lugar a que se diga que las niñas han hablado lenguas extranjeras en su estado de trance. La verdad no es esa exactamente, al menos, hasta el momento de escribir este capítulo.
Las niñas han dicho palabras de diversas lenguas. Las que yo he oído,  han sido las siguientes: “¡Ah, qué bien, enséñame francés...! ¿Qué dices?... Si, ouí, ouí... ¿Cómo es? ¿Comantalevu?... ¿tre bien e vu?... Merci.... qué o por qué como es? Ah, qua.... si como los patos qua, qua. ¿Como en latín?...Yo se latín Kirie elison, Christe eleison... ¿qué?, ¿que no es latín?  Ah, Christe audinos..... Domine labia mea aperies... sí, sí. Ahora no entiendo.... Ah, claro, si es alemán, ¿Gutennaj?... Tan Kesen..... y eso ¿qué es?... ¿Merci?.... es muy difícil, no entiendo... ¿Cómo? ... ¿Bigectesinen?

Aunque dijo alguna palabra más yo no las pude captar. En otra ocasión, otra de las niñas dijo: “Jaire  Maria Kejaritomene”. Este comienzo del Ave María en griego, así como algunas de las palabras anteriores, posiblemente todas, las habían oído o las podían haber oído entre el publico que acude a Garabandal.

Lo más interesante no es tanto lo que dijeran sino que se iban corrigiendo cuando lo decían mal, hasta llegar a una dicción y pronunciación bastante correcta.
La sensación era de que estaban oyendo las palabras una tras otra y que ellas las repetían.

NO TE VAIGAS

Es muy frecuente cuando están en estado de trance oír decir a las niñas esta frase: «No te vaigas ¿eh?». Así expresan su deseo de continuar en estado de trance, aunque a veces se les ha oído decir también: «Bueno, cuando usted quiera, pues se va». (Hablando con el P. Luis María Andreu, que según ellas está en el cielo).

Otras veces, en estado de trance, vuelven a la realidad por espacio de un minuto o de varios minutos y de nuevo entran en visión en una fracción de segundo.
Son interesantes las palabras de Santa Teresa, como expresión de este «no te vaigas» y de este entrar y salir brusco. «No osa bullirse ni suenearse, que de entre las manos le parece que se la ha de ir aquel bién, ni resolgar algunas veces no querría. No entiende la pobrecita alma que, pues ella por sí, no pudo nada para traer aquel bien, que, menos podrá detenerle más de lo que el Señor quisiere» (Vida, 15-1).

Es interesante leer todo el número (42, o 421) de Teología de la Perfección Cristiana del Padre Royo Marín 0.P:, del que aquí cito solamente algunas frases: «Nadie consigue ponerse en contemplar cuando le plazca».

Esto se ha observado muchas veces, en realidad siempre, en las niñas de Garabandal, que tienen que estar esperando, sin poder adelantar acontecimientos a pesar de sus grandes deseos fuera de dos ocasiones en que recibieron orden formal de hacerlo, una vez del señor párroco y  otra mía.

 «A veces se recibe de improviso (sin ninguna preparación previa) y otras veces no se recibe por mucho que el alma se prepare para ello».

He visto a las niñas, una vez recibida la tercera llamada, entrar en éxtasis, salir, volver a entrar, etc... sin aviso previo. O quedando en trance agarrando en sus manos los objetos que tenían, v. gr. una linterna, un vaso, el vestido o la mano de otra niña, dejando a medio terminar una palabra, etc.
Otras veces han estado esperando, recogidas, aisladas de todos, y la espera ha sido en vano. Se ve claramente que no está en ellas entrar o salir del estado de trance.
“Pero otras veces aparece y desparece bruscamente sin que el alma haya hecho absolutamente nada para provocarla o alejarle”.
«Nada hay más propicio para inspirar sentimientos de humildad. Porque el alma ve claramente que desempeña un papel muy secundario».
Es muy frecuente oírles respuestas llenas de humildad, cuando se les pregunta referente a esto: «No sé cuándo». «Donde Ella diga». Al preguntarlas: «¿Siempre vais a ver a la Virgen?», dicen: «No sabemos, o no sé». «¿La vais a ver mañana?». «No sé, o no sabemos».
Cuando afirman que la van a ver, es porque Ella se lo ha dicho, o han tenido llamada, o porque se ha despedido hasta mañana.

PEDAGOGÍA DE LA VIRGEN

Desde que comenzaron las visiones hasta la fecha del 25 de agosto, son varios los consejos y recomendaciones que las niñas han recibido. El orden en que se ponen no corresponde exactamente al cronológico, ya que no me es posible reconstruirlo y muchas de ellas se repiten con frecuencia.

1. Al principio, las niñas (cogíamos a correr) se escapaban del público que subía a verlas; dicen ellas que la Virgen les dijo que no huyesen, sino que, si las preguntaban algo que podían responder las cosas que ellas sabían, podían decirlo. Desde entonces ya no huyeron.
2- Otro consejo es «que seamos modosas». Ellas me lo interpretaban como que significaba que no debían ser vanidosas, vestirse con sencillez y ser humildes.
3- Dicen las niñas que la Virgen les repite mucho el consejo de que sean obedientes.
4- Les ha dado el consejo de hacer sacrificios. Ellas no sabían el significado de la palabra. Se lo preguntaban a los sacerdotes. Yo les tuve que dar la explicación.
5- Les infunde horror el pecado. A Conchita, estando extasiada, se le oyó decir: «Esos son pecados, quítamelo, no lo quiero ver» le dijo a la Virgen y lloró.
En otro éxtasis Mª Loli estuvo mucho rato, como veinticinco minutos sin decir nada, en actitud extática. Al final se vieron que le corrían las lágrimas por la cara al tiempo que exclamaba: «Misericordia, misericordia». Después comentaron que la Virgen les había dicho que lo que más ofende a Nuestro Señor es el pecado.
6- Piedad. Les invita a rezar mucho. Sobre todo el Rosario y la estación a Jesús Sacramentado. Cada día, además del Rosario que rezan con el pueblo, otros que rezan con la visión.
7- Con frecuencia se les oye preguntar en estado de trance, cosas como esta: “¿Cantar la canción “Esperanza” es pecado? Decir que no quiero comer, ¿es pecado? Etc... También preguntan: El que las mujeres fumen ¿es pecado?”
8- Al querer sacarse una señora una foto con una de las niñas, ésta se fue y dijo: “La Virgen no quiere que me retrate con las que llevan mucho escote”.
9- Llama la atención el trato sencillo y confiado que tienen las niñas con la Virgen.
10- Les enseña cantos religiosos.
11- Corrige cuando se santiguan mal, cuando la nueva fórmula del Señor mío Jesucristo.

EL  SECRETO
Una de las cosas que han excitado más la curiosidad del público es lo que se refire al “secreto”. Las niñas afirman las cosas siguientes:
1- Tienen un secreto que harán publico el día 18 de octubre de 1961. Es un secreto de la Virgen.
2- Hasta la fecha no se lo han dicho a nadie en su totalidad, aunque sí parcialmente, a lo que parece.
3- Tienen otro secreto, menor en extensión, que es el del árcangel San Miguel. Ese secreto lo dirán, si quieren, a partir del día 18 de octubre.
4- Tienen la obligación de decir el secreto de la Virgen pero el de San Miguel no tienen obligación de decirlo.
5- Parece que las niñas tienen otros tres secretos màs que deberán hacer publico uno cada año.
6- Parece ser que estos secretos, ellas no los conocen, pero que la Virgen se los irá manifestando oportunamente.
7- Se supone que el secreto será un mensaje aunque las niñas han hablado solo de secreto.

ASPECTOS EXTERNOS DE LOS DIÁLOGOS

Desde el día 2 de julio, día en que por primera vez habló  la visión, los diálogos han tenido lugar en las posturas siguientes: de rodillas, oscilando, andando, caídas al suelo, estando juntas las cuatro, solo tres, solo dos ó solo una.

Cuando varias niñas videntes están en trance juntas participan del mismo diálogo.  Responden simultáneamente con un “sí” o “no” o “por qué” o hacen una exclamación de alegría, miedo, etc... Se ve que corresponden a algo que oyen a la vez.
La voz representa varios tonos. Algunas veces casi no se les oye, otras se les oye con normalidad. La manera de hablar es de acuerdo con las palabras que ellas usan en su conversacion ordinaria, salvo raras excepciones. En casos de  oír alguna palabra que no concocen suelen pedir explicación a la visión. Ésta o les da la explicación o, como en la palabras “sacrificios”, les dice que lo pregunten a los sacerdotres.
Es muy frecuente oirles decir a la visión:
- “No te vaigas, ¿eh? No has estado más que un minutín”. Y luego, como expresión práctica del deseo de que no se vaya, cuentan incidencias del día, o de los días anteriores, como con afán de retener con sus infantiles narraciones a la visión. Pero nunca han mostrado enojo porque se haya acabado pronto.

En una ocasión dijo una de las niñas, en estado de trance, a otra: “Cuéntale chistes, tú que sabes, para que no se vaiga”.


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andreuP. Jose Ramón María Andréu, S.J.

Parte IV- PROGRESO ESPIRITUAL DE LAS NIÑAS


INFORME REPORTAJE POR PADRE RAMÓN MARÍA ANDRÉU, S.J.


GRATIS DATA Y GRATUM FACIENS

No es fácil calibrar el progreso espiritual de un alma, como no sea para un director espiritual con quien se tenga un trato constante. El progreso espiritual de las niñas, había que medirlo más por lo interno que por lo externo. Por eso se notará en el ejercicio de las virtudes.

Dice Santo Tomás: «La gracia es doble; una por la cual el hombre mismo se une con Dios y se llama gracia gratum faciens; otra por la cual el hombre coopera a que el otro se vuelva a Dios, y ésta se llama gracia gratis data, porque está sobre el poder de la naturaleza, y se concede al hombre por encima del mérito de la persona. Pero no se la da, para que quede él mismo justificado, sino más bien para que coopere a la justificación de otro, por eso se llama gratum faciens». Y de ésto dice el Apóstol (1 Cor. 12-27): «A cada uno se le otorga la manifestación del Espíritu para común utilidad, esto es, para utilidad de los demás». (I-Il, 111, I).

«Que la causa instrumental de que Dios se vale para producir tales hechos milagrosos -el hombre- no necesita estar unida sobrenaturalmente con él por la caridad, ni mucho menos ser un santo».

«Que estas gracias gratis datas, no santifican de suyo al que las recibe, el cual puede recibirlas en pecado mortal, y permanecer en él después de recibirlas (Teolo. de la P. Crist. ng 5 5 2).

Y al contrario, dice Suárez, «las gracias gratis datas, aunque se dan para utilidad de los demás, sin embargo, puede y debe el que las recibe, procurar con su uso la propia utilidad y provecho espiritual» (De gratia, prolog. 3 ch. n" 7)

En las primeras oraciones contemplativas, la transformación no es tan profunda que desaparezcan del alma toda clase de defectos, incluso voluntarios. Y así se equivocaría grandemente el director espiritual que juzgare ilusoria la contemplación de un alma sujeta todavía a ciertos defectos, que provienen muchas veces más del temperamento y del carácter que de la propia voluntad. La contemplación ayuda eficacísimamente a la santificación de un alma, pero no produce instantánea y necesariamente un santo (Teol. de la P. Crist. d 43 l).


PERDONAR

Especialmente a un sacerdote que la forzó a decir el secreto, haciéndoles poner un palote por cada letra, en un papel, junto al Altar Mayor, muchas veces decían en trance, que le perdonaban. También lo decían en estado normal, añadiendo que la Virgen les dijo que perdonasen. Lo mismo a los médicos u otras personas que las pinchaban, quemaban con cigarrillos o hecho pruebas más o menos dolorosas, o que intentaban sacarlas de Garabandal.


HUMILDAD

Desde que comenzaron los sucesos de Garabandal, se mantienen las niñas en humildad. Lo demuestran en la manera de vestir, en la manera de hablar, en el poco caso que hacen del público que viene a verlas, y en los trabajos humildes que hacían y siguen haciendo delante de todo el mundo, en la docilidad ante los sacerdotes aunque sean desconocidos.

En varias ocasiones les ha indicado la Virgen que, cuando vayan a verla, que no lleven pulseras ni pendientes. Conchita era la única que llevaba pendientes y en un trance delante de la Iglesia preguntó a la Virgen «¿Qué tengo yo de malo? ¡Ah, bueno!». Volviendo a la realidad corrió a su casa y se quitó los pendientes y una pulsera. Volvió corriendo y nada más llegar a la Iglesia quedó de nuevo en trance.

He observado varias veces que cuando las niñas sienten la tercera llamada, entregan o tiran algún anillo o pulsera que tienen en la mano, y que no son ellas sino de alguna señora que se lo ha dejado para que lo toquen las niñas.


VIDA DE PIEDAD

Desde que comenzaron los sucesos, las niñas comulgan todos los días. Oyen todas las Misas que se celebran y rezan varios rosarios cada día.

A veces llama la atención de los visitantes el que las niñas hablen en la Iglesia y sonrían. A mí  también me llamo la atención y en un diálogo con ellas se lo dije.Ellas me respondieron: “¿Y es malo hablar en la Iglesia?”. Al decirles que era falta de respeto me respondieron: “¿Y por qué hablan tambien los sacerdotes?” Yo les respondí que las cosas que hablaban los sacerdotes en la Iglesia eran cosas importantes. Hay que tener en cuenta que algunos días se han reunido más de una docena de sacerdotes. Ellas me dijeron: “Nosotras preguntamos cosas de la Misa y el Rosario y a veces nos hacen reír otros”. Pero no debéis hablar, les dije. Y me respondieron: “Pues  cuando estamos con  la Virgen también hablamos nosotras. Pero si Vd. nos dice que nos portemos mejor, ya lo haremos”.

El día 8 de agosto dijo Mª Cruz a la Virgen en una visión: «Ahora sí sé rezar mejor, antes sabía jugar mejor ». Al preguntar las niñas a la Virgen qué es lo que la  Virgen quiere de los españoles para enmendarse, les respondió: «Que confiesen y comulguen». Ellas lo practican. Esta pregunta les fue sugerida por un canónigo de Tarragona.

CARIDAD

Aparte del desprendimiento y  generosidad, que es en ellas manifiesto en el repartir sus cosas, caramelos etc..., incluso quedándose ellas sin ninguno. La manera de servir a los demás, agua y las cosas que les piden con tanta frecuencia. Atención en Lolita para con su abuelita, en Conchita y Mari cruz para con un ciego. El trato paciente con los curiosos, aunque les moleste. El deseo que todos crean y se salven.

“Al principio, dicen las niñas, cuando veíamos gente, echábamos a correr, pero la Virgen nos dijo que fuéramos modosas y contestásemos lo que pudiéramos. Lo que era secreto, no”.

SACRIFICIOS

Desde que han aprendido el significado de la palabra «sacrificio» lo han estado practicando. Para las niñas, sacrificio es, hacer lo que no me gusta y dejar de hacer lo que me gusta. Para ellas  representaba un sacrificio el ayudar a los demás, el obedecer, el desprenderse de regalos que les hacen, el no ponerse pulseras y demás chucherías que les regalen, etc.

Ellas no sabían lo que significaba la palabra “sacrificio” y tuvieron que preguntarlo.  


LIMPIEZA DEL ALMA

Con frecuencia me han preguntado sobre cosas concretas como cantares, respuestas que dan, palabras que dicen, etc... Preguntan si es pecado o no.
La conciencia no la tienen aún bien formada y así no diferencian lo que puede ser pecado mortal, venial o nada, pero se ve que tienen deseos de enterarse. Preguntan a la Virgen si son pecado tales o cuales cosas.
    



 EL PECADO

El horror al pecado va tomando en ellas el aspecto de reparar por los pecados de los hombres, pero los pecados de los hombres en ellas no tiene sentido correcto, sino solamente de algo que entristece a Dios y a la Virgen.

La manera de ser, reaccionar, etc... es de modo infantil, ya que aunque la edad de las niñas es de 12 años, su psicología corresponde a la que va entre los 8 y 9 años de niñas de ciudad. Garabandal no tiene carretera, por allí no pasan trenes ni automóviles y fuera de las multitudes que ahora acuden por las apariciones antes no llegaba nadie.

En uno de los diálogos que he presenciado, tal vez el más dramático que he oído, hablando con la Virgen, una de las niñas veía algo que le hacía decir con angustia: «¿Esa cinta qué es? Ah, la cinta de los pecadores... no la quiero ver … quítamela … qué miedo me da, muchos pecadores… ». Por la cara de una de las videntes corrían lágrimas abundantes y se le escuchó decir: «Misericordia, misericordia».

La Virgen dijo a las niñas que lo que más les entristecía a Dios y a Ella era el pecado mortal.

DESPRENDIMIENTO DE LA FAMA

Cuando llega el comienzo de la tarde, las niñas suelen ir al pueblo – a veces desde la mañana – o se encierran en sus casas, sin salir más que de forma esporádica y rápida. Dicen que la Virgen les dice que estén en casa. Prescinden del público, en general. No muestran  inquietud alguna, si, despues de venir mucha gente, no hay visión y el público tiene que irse desilusionado. La razón por la que les gusta  que venga gente es “para que crean”.

Vease este fragmento de la visión del día 8 de agosto:
“Iba a hacer la señal de la cruz, pero tengo la mano impedida (se la estaban sujetando fuertemente)... sí,como tú quieres... como tú mandes.... No tengo más.... No hemos dado ninguna prueba y la gente no cree. Si quieres, a la hora que sea, voy..... No lo sé, pero estoy muy a gusto, no quiero saberlo. Nunca lo pensé yo... Cuando tú quieras y como tú quieras... Lo mismo me da ir a todos los lados.... Ahora mismo a todos los lados.... (donde habían tenido apariciones).. Le oí decir a la gente que es una enfermedad nuestra.... que tenemos un mal... qué más nos da si estás contenta con nosotras, lo mismo nos da... Dicen que estamos solas...”

MODESTIA

La modestia de las videntes en su manera de vestir, de andar, de hablar, de mirar etc, es el cumplimiento del consejo varias veces repetido por la Virgen. No les gusta que las mujeres vengan con escotes grandes, que las mujeres fumen, etc...; de hecho, una de las niñas rehusó retratarse con una señora que estaba demasiado escotada.

VOCACIÓN

Las cuatro niñas dicen que van a ser Carmelitas. Esta idea como tal, es anterior a las visiones, pero han hablado de ello con la Virgen y ésta sonreía. En una visión dijo una de ellas: Cuando tenga 15 años, arreglaré los papeles y a los 16 ire al convento”.
Dicen que les gustaría ir juntas, pero que si la Virgen les dice algún día que vayan separadas o a otro sitio, que igual les da, mientras sea la Virgen quien se lo diga.

PACIENCIA

Se ve, al tratarlas, que la paciencia que tienen es muy grande. Prefieren estar alejadas de la multitud; pero desde que la Virgen les dijo que respondan cuando puedan, lo hacen con dulzura.

La gente, cuando las ve, las tocan, las besan, han llegado hasta a cortarlas trozos de pelo y ellas nunca se han enfadado. Cuando les hablan y están cansadas, en días de aglomeración, se limitan a callar y sonreír.
Yo les pregunté: “¿Y por qué no os enfadáis?” Y me respondieron: “La Virgen nos ha dicho que seamos modosas y que respondamos, si podemos”. Tampoco han mostrado enfado con los que por sus cantares, bailes o borracheras, han impedido las visiones, según se dice en otro lugar.

ENVIDIA
 
A pesar de ser la envidia un defecto tan femenino, no he observado en ellas el menor rastro, en lo que se refiere al número de visiones.

Las niñas videntes, cuando no ven a la Virgen, no tienen envidia de las que la ven, sino que se limitan a pedirles que le digan a la Virgen que se les aparezca pronto. Pero se nota una conformidad y una humildad encantadora en medio de su deseo.


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Parte V- COMPLEMENTOS


INFORME REPORTAJE POR PADRE RAMÓN MARÍA ANDRÉU, S.J.




A lo anteriormente dicho conviene añadir los breves datos siguientes. Estos datos sirven de complemento a lo expuesto en tardes precedentes a la vez que, con lo anterior, estos mismos se completan.

LOS SACERDOTES

Desde el principio manifestaron las videntes una especial predilección por los sacerdotes y religiosos. Con frecuencia, contaban los que llegaban, se fijaban en sus hábitos y se lo contaban a la Virgen.
Al preguntarles a las niñas: ¿Quien quieres más que venga?
Siempre responden igual: los sacerdotes.
Al referirse a la obediencia, siempre dicen que la Virgen les dice que obedezcan a sus padres y a los sacerdotes.

EL ENEMIGO

Con frecuencia, han querido persuadir a los padres de las niñas y a las niñas mismas, que las visiones eran cosas del enemigo. La preocupación de los padres ha sido en este sentido muy grande y los sufrimientos también.  

El día 29 de Agosto a las 00:30 poco más o menos empezó el trance. Loli tenía un frasco con agua bendita preparado con anterioridad y roció con ella a la aparición – era la Virgen –mientras decía: “Para el enemigo”. Despues decía Loli que cuando rociaba con agua bendita la Virgen sonreía.

Leyendo la historia de Lourdes encuentro esta frase: «Bernardita se levantó y comenzó a echar agua bendita a la visión. La Señora sonrió» (Redención, agosto, septiembre, pág. 354, párr. 49).

Es muy frecuente dentro de cada trance el que se santiguen y persignen con la máxima devoción, corrigiéndose incluso si algo  no lo han hecho bien. La acción de santiguarse se repite varias veces durante cada trance. Lo mismo el rezo del Rosario y la estación a Jesus Sacramentado.

OBEDIENCIA DE LAS NIÑAS

Como consecuencia de las visiones, las niñas han sacado un espíritu de obediencia, no solo en obra sino en palabra, diciendo que eso es lo que recomienda la visión, y practicándola. Dicen que la Virgen les dice que obedezcan a sus padres y a los sacerdotes.
Casos: entre los muchos que hay, he constatado personalmente los siguientes:
1- Mandó la madre de Mari Cruz, la menor de las cuatro, a su hija que se quedase en casa. Ésta se quedó mientras las otras iban al pinar a ver la visión. Al decirle a Mari Cruz que fuera con las otras niñas al pinar, respondió: “No, mi mamá no me deja”.
Le insistieron  diciendo que era mejor ver a la Virgen. Ella respondió: “La Virgen me ha dicho que obedezca”.

2- Recomendó el Sr. Obispo que durante los estados de trance, se cerrase la Iglesia para evitar las faltas de respeto que cometía el público, de buena voluntad, pero con afán de ver a las niñas. Esta medida agradó a los padres de las niñas y al pueblo, que no tienen afán de espectacularidad. El primer día que se cerró la Iglesia, las niñás en estado de trance, se dirigían a la Iglesia. Al verla cerrada, se volvían. Esta actuación duró durante varios trances. Se les oía preguntar a la Virgen por qué no abrían la Iglesia. De pronto dijeron: “Ah, entonces está bien”.
Al terminar uno de los trances dijeron:
- Nosotras queríamos que abriesen la Iglesia pero la Virgen ha dicho que lo que haga el sacerdote está bien.

3- Ante el nerviosismo y alboroto que causan los numerosos visitantes determinaron los padres de las niñas tener a sus hijas en casa a puerta cerrada, una vez que sentían la primera llamada y no dejarlas salir. Despues de un  trance, manifestaron las niñas que la Virgen les habia dicho que, si se lo mandaban sus padres que estaba bien y que la verían a ella dentro de sus casas. Así fue. En estado de trance, con la voz del p. Luis, dicen: “No te vaigas eh?.. Bueno, cuando Vd. Quiera pues se va”.  

En el diálogo del día 8 de agosto, en la última visión de la noche, hay un trozo interesante sobre la obediencia, que he citado al hablar del desprecio de la propia fama, y en el que varias veces repite la frase de “como quieras..., lo que tú quieras..., etc”.

La obediencia, aun en contra de la visión o contemplación misma, es una de las notas que más suelen citarse como señal. Véase lo que dice el P. Lallemant: “Lejos de apartar de la obedeciencia, la favorece y facilita su ejecución... Dios quiera que procedamos como los santos, los cuales, con su sumisión, merecieron ser más encumbrados de lo que hubieran sido si se apegaran a sus propias revelaciones. Solo es de temer que los superiores se dejen a veces llevar demasiado de la prudencia humana y, sin más discernimiento, condenen las luces e inspiraciones del Espíritu Santo, teniéndolas por sueños e ilusiones.. Aun en este caso, se debe obedecer. Pero Dios sabrá algún día corregir el error de estos hombres temerarios y enseñarles muy a costa suya, a no condenar estas gracias sin conocerlas y sin ser capaces de juzgarlas” (Doctr. Parr. 4, c. 1).

OBEDIENCIA  DE LA VISIÓN

A propósito de la llamada al éxtasis, se ha hecho la prueba contraria por aparecer menos peligrosa. En lugar de llamar a la realidad cuando están en estado de trance, se ha hecho lo contrario, poner una hora tope para la visión. Como es la autoridad eclesiástica quien debe hacerlo, distingo en esto, dos casos:
1- El Sr. Párroco D. Valentín fue a casa de Conchita y le dijo: “Mira, no es posible que estemos a estas horas todos esperando, asi que te voy a dar un cuarto de hora. Yo te daré tres avisos y el último será el de ir a la cama. Éste es el primer aviso”.
A los 10 nminutos volvió D. Valentín y le dijo: “Éste es el segundo aviso, si antes de cinco minutos no pasa nada, te vas a la cama porque ya es tarde”.
A los dos minutos de salir D. Valentín de casa de Conchita, ésta entró en trance.
2- Ese mismo día y sin que Loli y Jacinta supieran nada de lo ocurrido, hice yo la misma experiencia. Estaban las dos niñas esperando la visión. Habían tenido ya dos llamadas. Como era tarde les dije: “No podemos esperar más. Os doy cinco minutos de tiempo. Si en esos cinco minutos no pasa nada, a la cama”.
Cuando faltaba un minuto les dije: “Sólo queda un  minuto.  Contáis hasta 60 y si no pasa nada, a la cama”.
Ellas comenzaron a contar en voz alta como en la escuela, canturreando. Al llegar al número 17, sin terminarlo, se quedaron clavadas, con el clásico golpe de levantar la cabeza.

Entre otras, se ha hecho la prueba siguiente: Indicó D. Valentin a las niñas que preguntasen a la Virgen si se les aparecía en cuerpo y alma. Las niñas lo hicieron y la Virgen les repondió.... que no se les aparecía en cuerpo y alma sino de otra manera, pero que era Ella.

Eso se lo preguntó D. Valentín como prueba, ya que había leído que las apariciones no son en cuerpo y alma y las niñas no tenían capacidad de discernir entre una cosa y otra, ya que ellas solo decían que veían a la Virgen.
 
Se han hecho otras pruebas, así como decir a las niñas que pregunten a la Virgen a quién tienen que obedecer, si a Ella o a los sacerdotes. También se ha hecho la prueba de hacer preguntar a las niñas cosas inútiles como: “¿De dónde es este señor?” y la respuesta fue: “Dice la Virgen que no le pregunte tonterías”.

CONVERSIONES

Las personas que han acudido a Garabandal han experimentado reacciones diversas. Entre los efectos espirituales existen bastantes cambios de vida; incluso que yo sepa, dos conversiones al catolicismo. Estas conversiones son del protestantismo. Uno de ellos es persona de alguna edad. Ambas conversiones están ahora en período de instrucción y preparación, para el paso definitivo.
Después de treinta años que se escribió este informe, estas personas dan gracias a Dios hoy por haberles dado la gracia de su conversión en Garabandal.


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Parte VI- DEL CONOCIMIENTO


INFORME REPORTAJE POR PADRE RAMÓN MARÍA ANDRÉU, S.J.



CONOCIMIENTO DE PERSONAS

Entre los varios casos de que he tenido noticia, pongo a continuación uno que yo mismo he presenciado.
1- El día 4 de septiembre por la noche llegó mi hermano a Garabandal. Venía de América. Al llegar, nos saludaron dos de las niñas,  Jacinta y  María Dolores. Les dije que mi hermano había venido de America para verlas a ellas. Según estabamos hablando vino Conchita en estado de trance. Entró en casa de Ceferino, se puso  frente a nosotros y se santiguó. Subió al primer piso- todo en estado de trance – y allí respondió a las preguntas que le hacían las otras niñas.
- ¿Quien ha venido?
C- El Padre Andreu y un hermano suyo.
-¿De dónde ha venido?
C- De Caracas.... ¿Dónde está?... Ah.... aquí uno y aquí otro. Éste es rubio....
Según los datos que podemos poseer, la niña Conchita no sabía que mi hermano hubiera venido de Caracas aunque posiblemente sí que había venido de América, ni conocía el detalle de que fuera rubio.
Al preguntarle yo después que cómo lo supo, me respondió que se lo dijo la Virgen.

OTRO TIPO DE CONOCIMIENTO
    
1- En una ocasión, las niñas se ponían de rodillas – en estado de trance- y rezaban un “Señor mío Jesucristo” ante cada persona. Al llegar a un niño o niña pequeña, como hasta los 7 años, rezaban una Salve en vez del Señor mío Jesucristo.

2- Dieron a besar el crucifijo a todos los que estaban presentes y salieron a la calle – en estado de trance – a dar a besar el crucifijo a todo el público, las niñas María Dolores y  Jacinta. Estando las dos en trance, Lolita estaba en casa y Jacinta en la calle. Cuando Lolita empezó a dar a  besar el crucifijo dentro de casa, llegó corriendo Jacinta de la calle en trance y dijo: “¿Dónde hay un crucifijo? Me ha dicho la Virgen que lo dé a besar.
Las dos salieron a la calle cada una por su lado y fueron, además de al público, por las casas donde había enfermos para darles a besar el crucifijo.
Una señora forastera que había caído enferma, recibió también la visita en una casa del pueblo  donde se hallaba.
Aunque cada una iba por calles distintas, coincidieron exactamente en la puerta de la casa de Conchita, que no estaba en trance y en dos casas más.

3- Una de las niñas videntes santiguó a un grupo de personas excepto a una. Esta persona quedó de momento desconsolada. El Sr. Párroco preguntó a la niña en estado normal, por qué no le había santiguado. La niña respondió que la Virgen le había dicho que era el único que se había santiguado por la mañana... Se constató preguntando al grupo y resultó ser así.

4- Una persona buena, que había venido y que estaba sumamente indiferente ante lo que veía, entregó a una tercera persona un crucifijo para que se lo diera a las niñas y éstas lo dieran a a besar a la visión. Esta tercera persona lo puso en manos de las niñas y éstas se lo dieron a besar a la visión. La tercera persona alargó la mano para recibirlo de la niña, la cual, haciendo un movimiento brusco, pasó su brazo por encima de su hombro y lo entregó de espaldas, al propietario del crucifijo directamente, que quedó visiblemente emocionado.

5- Una señora pidió con mucho interés que preguntaran a la Virgen si su esposo creía en Dios. La respuesta fue: “Sí cree en Dios. En la Virgen muy poco, pero ya creerá”. De hecho, el esposo de la señora era protestante. Vivía en Madrid.

6- Un señor de rodillas, pedía mentalmente por la conversión de su yerno. Segun estaba pidiendo se le acercó una niña en trance y le dijo al oído la palabra “sí”, que los más  próximos pudimos oír. Al perguntar a la niña ya en estado normal, por qué le habia dcho “sí”, me respondió: “La Virgen me dijo, aquí hay un hombre, dile que sí”. Yo insití a qué se refería ese “sí” y me respondió: “No sé, la Virgen solo me dijo que le dijera sí”.

7- El día 8 de agosto perdió la niña María Dolores el rosario de decena de mi hermano el P. Luis, del tamaño de una medalla. Lo perdió en el trayecto que va desde el Pinar a la Iglesia. Al caer en la cuenta que lo había perdido, cuando se lo pidió mi hermano, dijo que se lo preguntaría a la Virgen. Así lo hizo y al día siguiente lo encontró.

8- El día 15 de agosto, llevando una de las niñas un rosario que yo le había entregado, al devolverlo después, se observó que faltaba la cruz. Se había desprendido y perdido. Ante la imposibilidad de encontrarla ya que había podido ser en cualquier parte del pueblo, opté por dejarlo. Al cado de 20 días, el 5 de septiembre, dije a las niñas que preguntasen a la Virgen por la cruz del rosario. Así lo hicieron. Yo oí el diálogo en que se lo preguntaban y cómo se iba concretando el sitio exacto donde estaba la pequeña cruz. Al terminar el trance inmediatamente y sin ninguna vacilación, fue encontrada la cruz en una de las calles, bajo una piedra entre el barro.

CONOCIMIENTO DE CONCIENCIAS

Entregaron a las niñas cinco estampas  para  que las besase la  Virgen. La vidente las fue dando una a una a la visión y fue besando todas excepto una que no quiso besarla. La persona propietaria de esta estampa, visiblemetne emocianada, vino a mí llorando y diciendo que quería tranquilizar su conciencia. Poco después, entregó su estampa a una niña en trance y ésta, después de escuchar a la Virgen y sonreír, la ofreció en primer lugar para que la besara. La persona a quien sucedió esto y yo lo presencié, me autorizó para que así lo contara.

Vi de repente una de las niñas en estado de trance de rodillas que fue directamente a una persona. Esta persona se fue retirando pero la niña vidente siempre de rodillas, la acorraló en una esquina. Allí sonrió la niña  y después de breves momentos, la niña marchó. La impresión  que esta escena causó en la persona  a quien había seguido la niña, fue tan grande que superó a lo que parecía ser normal. La explicación me la dio la misma persona al contarme que estando angustiada por el pensamiento de si sus confesiones  estarían bien hechas pidió así a Dios y a la Virgen: “Si mis confesiones pasadas están bien hechas, haz que la niña venga a mí”. En el mismo momento de terminar su plegaria mental, la niña, desde el otro extremo del desván, se dirigió a ella de rodillas sin atender a las demás personas.

HIERGNOSIS

Aunque de alguna manera pueden agruparse aquí algunos de los casos anteriormente citados, voy a ponerlos aparte para seguir un orden.

1- Varias veces las niñas en estado de trance, han dicho que había sacerdotes cuando no se les veía, o más del número de los que aparecían. Cito dos casos:
Al marcharse un pequeño grupo de sacerdotes quedó solo, aparentemente, D. Valentín junto con muchas otras personas. Las niñas entraron en trance en la Iglesia y hablaron del número de sacerdotes diciendo que eran dos. Uno D. Valentín y otro. Al oír esto, D. Valentín miró hacia atras para tratar de encontrar a este sacerdote que faltaba. De pronto  se le acercó un señor que tras cambiar algunas frases con él, dijo ser sacerdote y  que venía de paisano por llegar en moto.
2- Otro caso más de este mismo tipo, es el que se refiere al reconocimiento de otros sacerdotes venidos de paisanos y que al oír lo que las niñas decían, por temor a ser manifestados públicamente, se marcharon. Así lo dijeron las niñas en trance.

3- Respecto al rezo del rosario sin contar y sin equivocarse siempre que se les ha preguntado a las niñas se ha obtenido la misma respuesta: “La Virgen nos dice cuándo es el gloria”.

4- Sobre el conocimiento de objetos besados anteriormente por la Virgen existen muchos casos. Así el reconocimiento de una piedra besada anteriormente por la visión y mezclada con un pequeño montón de piedras sin besar. Al elevarla para que la visión la besase dijo la niña: “¿Qué? ¿que ya esta besada? ... Bueno pues bésala otra vez”.

5-  Dieron a una niña una medalla para que  la besase la visión. Otro día dieron a otra niña la misma medalla. Al levantarla  dijo: “¿Que ya está besada? ... Bueno, pues bésala otra vez”.

6- Entre un montón de rosarios y medallas, pusieron una que ya había sido besada. La niña los llevaba en el bolsillo y según los daba a besar los pasaba a otro. Al llegar a la medalla en cuestión, la sacó con dos rosarios. Levantó los tres objetos y antes de que los besara, después de hacer un gesto de oír algo, los deja en el suelo. Vuelve a tomar solamente los rosarios, sigue dando a besar los demás objetos y no la medalla ya  besada días antes.

Nota: a veces al dar a besar objetos ya besados, dicen: “Bésalos otra vez”. A veces, no se les oye decir nada.

Hierognosis: se designa con este nombre, que significa etimológicamente conocimiento de lo sagrado, la facultad que tuvieron algunos santos, sobre todo los extáticos, de reconocer las cosas santas diferenciándolas inmediatamente y sin vacilación de los objetos sagrados.

LLAMADAS

El fenómeno de las llamadas o toques de donde nacen los éxtasis se da en estas cuatro niñas en la forma siguiente. Generalmente, podríamos decir que son tres las llamadas.
-    las pueden tener al mismo tiempo, estando juntas.
-    las pueden tener en tiempos no exactamente a la vez, estando juntas
-    las pueden tener al mismo tiempo, estando separadas.
-    las pueden tener todas, o solo una niña o dos o tres o las cuatro.

Naturaleza de las llamadas. No les resulta fácil a las niñas describirlo. Dicen que es como una alegría clara, inconfundible, que nunca falla, y por dentro.
Otras veces dicen que es como si la Virgen les dijera:
1ª llamada: Jacinta
2ª llamada: Jacinta ven
3ª llamada: Jacinta corre, corre, corre.
Pero todo ello por dentro y sin palabras.

Diferencia entre la llamada y el trance
1- La llamada no las aísla de la realidad y el trance sí. Las niñas disimulan  las llamadas y si no se lo dicen a uno concretamente no se cae en la cuenta.
2- En las llamadas no oyen palabras. Precisamente insisten en que es por dentro y sin palabras. En el trance oyen palabras silábicas, algunas incluso cuyo significado no entienden.
3- En las llamadas no ven nada. En el trance ven luz, personaje, etc...
Éstas son las tres diferencias principales.

Significado de las llamadas
La palabra “llamada”  ha surgido de las niñas mismas que dicen así:
Hoy no me llamó la Virgen.
Hoy me llamó.
He tenido una llamada, dos, etc...
Y otras veces la misma visión se despide “hasta mañana”.

Casos observados por mí
Estaba sirviendo un vaso de agua Lolita al Sr. Matutano para que tomase una aspirina y según lo estaba sirviendo sintió la tercera llamada y dejando la jarra y vaso dijo: “Vamos papa, que me llama”.

En otra ocasión, estando con dos niñas, Jacinta y Loli, y con tres sacerdotes, al avisarme que había tenido la segunda llamada salí, en compañía de un sacerdote hacia la casa de Conchita y la pregunté: “¿Cuántas llamadas has tenido?” Y me respondió: “Dos, padre”. A la vez, Mari Cruz, que estaba con Conchita, dijo: “ A mí no me ha llamado la Virgen”. Yo la dije: “Pues entonces vete a la cama” y obedeció.
Hay otras muchas incidencias referentes a las llamadas.
Tal vez pueda explicarse aquí lo que dice el P. Arintero O.P. en la Evolución mística, pag. 460, (BAC) “Y sin toques, palabras interiores y caricias de donde nacen los éxtasis, los raptos, las visiones intelectuales y otras muy  excelentes gracias que mejor se experimentan que se dicen”.

La primera llamada parece tener en las niñas el sentido de atención a mejor certeza de que va a venir la Virgen. La segunda es ya una alegría o caricia mayor y que indica una proximidad mayor. Tal vez sean identificables  al “toque místico”. La tercera llamada presenta una diferencia con las dos anteriores; desde que comienza termina ya  en el éxtasis. Va creciendo. Así las niñas pueden advertir que ya ha comenzado la tercera llamada y dar un margen de tiempo, como me lo dijeron en una ocasión: “Padre, le queda solo una línea”. Estaba yo escribiendo y así fue.

Otras veces, dicen: “Padre, ya van dos y media”. Esa media es el comienzo de la tercera. Aludiendo a este fenómeno o a otro semejante, los niños de Lourdes y Fátima salían corriendo  en dirección a la encina.
Véase lo que dice el P.Royo Marín sobre la manera de entrar en éxtasis que puede tener alguna relación con la tercera llamada a las niñas a la que ellas no pueden resistir. He aquí algunos datos tomados del P. Poulain: “San Felipe Neri no podía a veces terminar de rezar su breviario a no ser alternando con un compañero; de lo contrario,  le arrebataba el éxtasis y se hundía en Dios, abandonando el rezo. San José de Cupertino llegaba con frecuencia al anochecer sin haber podido rezar el breviario, aunque lo había intentando muchas veces. Durante 35 años los superiores les excluyeron de las ceremonias del coro, de las procesiones y hasta del refectorio común, porque a causa de sus éxtasis continuos interrumpía la marcha de la comunidad. Era un verdadero milagro – dice un historiador – que en medio de sus éxtasis, pudiera el santo acabar de decir su misa. Apenas terminada, corría a su celda, lanzaba un grito y caía de rodillas en éxtasis. A San Ignacio de Loyola le dispensaron del rezo del Breviario por la misma razón” (Teología de la Perfección cristiana nº 430).


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Parte VII- ADICIONES


INFORME REPORTAJE POR PADRE RAMÓN MARÍA ANDRÉU, S.J.



CONCHITA EN SANTANDER

Una de las cosas que se leen en la historia de Lourdes es ésta: «La comisión informó un montón de vaguedades y dado que interesaba hacer desaparecer a Bernardita de aquel escenario, la conclusión del informe era que, si bien no necesariamente, convenía llevarla a una casa de salud. La intervención del párroco Peyramale, impidió que Bernardita fuera encerrada en un manicomio». Sé bien cuales son mis obligaciones de pastor -dijo con firmeza a las autoridades-. No se ha demostrado que esta niña esté loca, y por lo tanto, no consentiré que la encierren... ». Cuando el pueblo de Lourdes se enteró de que querían llevarse a Bernardita, casi se amotinó.

Cuando la mayor de las cuatro videntes, Conchita, fue trasladada a Santander al Obispado, acompañada de su madre, tuvo un éxtasis viendo a la Virgen y otro día tuvo una locución. No volvió, a lo que parece, a tener más visiones en Santander, hasta que llegó de nuevo a Garabandal. Entre las cosas que hizo la niña en Santander una fue que la llevaron varios días a la playa. Dice la niña que le enseñaban fotografías y hacían con ella otras experiencias, sin duda a modo de test (por mandato del Obispado sin duda alguna, que fue quien la mandó a buscar). La finalidad fue la de sacarla del ambiente en que la niña vivía y pensaban influía en las visiones (¿Entonces por qué tuvo visión y locución en Santander?).

De vuelta a Garabandal y sin yo preguntarle especialmente a la niña sobre el período de vida en Santander, ella, delante de algunas otras personas, me dijo: «Me ha dicho la Virgen que en Santander no me vino a ver más porque iba a la playa, Pero ahora ya me he confesado».
Le preguntaron si quería ser pastora o señorita y ella respondió que señorita. Al decirle yo si le gustaría a la Virgen que ella fuese señorita, me respondió: “¿Y por qué no le va a gustar que aprenda?”. Le dije: “¿Y como vas a aprender? Y respondió: “Como las demás”. Al no entender el sentido de sus palabras le pregunté: “¿Y que es ser señorita?” Y me dijo: “Ir a un colegio”.

Respecto a otros incidentes durante su estancia en Santander, son varias las versiones que me llegan; prefiero silenciarlas aquí, aun dando por supuesto que la niña, ante ciertas preguntas o documentos de determinadas personas llegase a no decir la verdad, por miedo a ser castigada o recluida.
No puedo manejar estos datos hasta tener una versión auténtica de ellos. Tengo de momento la de la madre de la niña, pero por ser ella, prefiero considerarlo como parcial, aunque posiblemente no lo sea.

El dato que aporta D. Valentín (el párroco) es el de que a las niñas en Garabandal, en una visión, les dijo la Virgen que Conchita la estaba viendo (era en Santander). Según el dato de D. Valentín, coincidió el aviso con la visión de Conchita en Santander.

LA VIRGEN SONRÍE

A las niñas de Garabandal se les ha dicho que preguntasen cosas a la Virgen, v. Gr.: Si hará algún milagro como prueba. Las niñas por su cuenta, la hacen muchas preguntas.
Ellas dicen que cuando la Virgen  no quiere responder, sonríe.
Leyendo la historia de Lourdes y Fátima, nos encontramos con el mismo caso. Dicen las videntes de estos lugares que cuando preguntaban a la Virgen y la Señora no quería responder, sonreía.

Las niñas en su conducta práctica, obran de la misma manera. Cuando no saben responder a las preguntas que les hacen o cuando están cansadas de preguntas, sonríen y callan. A veces dicen: “No sé” si es que no saben la respuesta. Otras, aludiendo al secreto: “No lo podemos decir”

MAGNETOFÓN

Hay una escena sucedida en los primeros días del mes de Agosto, que se refiere a un magnetofón. Un señor llevó un aparato magnetofónico de pilas y grabó lo que las niñas dijeron en un trance en el pinar. La referencia de este suceso la tengo por D. José Salceda de Aguilar de Campoo, testigo de lo que aquí cuento.

Al terminar la visión pusieron en marcha el magnetofón para que las niñas lo oyeran. Acabado lo que correspondía al éxtasis, les tomaron algunas palabras a las niñas, en conversación normal, y les dijeron que pidieran a la Virgen que hablara por el magnetofón.

Estando en esta conversación, entraron las niñas de golpe en éxtasis. En este estado, piden a la Virgen que hable por el micrófono, para que su voz quede grabada.

Terminada la visión y retiradas a sus casas, las videntes en compañía de sus padres, los que quedaron, que fueron bastantes personas, pusieron a funcionar el magnetofón para ver cómo había quedado grabado el trance. Al llegar a la frase de las niñas, en que pedían a la Virgen que hablase, «se oyó una voz inconfundible, dulcísima (son palabras textuales de D. José), que saliendo del aparato, dijo "No, yo no hablo"».

La emoción fue enorme y muchos, llorando, decían que eso debían llevárselo al Papa. Volvieron a ponerlo y en medio de la emoción, cuando llegaron a las frases citadas, no oyeron nada.

Bajaron desconcertados a casa de Conchita, que no había participado en la mencionada visión, para que oyera lo que habían hablado durante el éxtasis sus compañeras. Al llegar a las frases citadas, volvió de nuevo a oírse la voz que decía: «No, yo no hablo». Al oírla Conchita sonrió y dijo muy contenta, que era la Virgen la que hablaba. Volvieron a querer oírlo de nuevo, pero no se sabe que se haya vuelto a oír.

Las niñas al terminar la visión, dijeron que la Virgen sonreía cuando le decían que hablase por el micrófono. Una escena análoga a ésta del magnetofón, guardando la distancia de tiempo y medios, es lo ocurrido en Lourdes. Cito a Redención (agosto-septiembre, pág. 354) «... Continuaron rezando el Rosario. Cuando concluyó, la señora (una de las hijas de María) dio a la niña un tintero, papel y pluma y le dijo: Pregúntale a esa Sra. qué es lo que quiere y pídele que lo ponga por escrito». Bernardita obedeció. Se levantó y se dirigió hacia la gruta. Pocos momentos después volvió junto a las dos mujeres: «La Señora se ha sonreído cuando se lo he dicho».

VISIÓN Y LOCUCIÓN IMAGINATIVA
 
Si hubiéramos de catalogar las visiones o locuciones de estas niñas dentro de las tres a que comúnmente se alude en los textos, habría de encajarse en su mayor parte, en las llamadas visiones o locuciones imaginativas.
No parecen ser corporales por no actuar la vista en forma normal, sino que el ojo, aunque abierto, no parece ver, según las pruebas realizadas. Conserva sin embargo, algún reflejo atenuado de pupila ante una luz fuerte, pero no de párpado que permanece abierto a pesar de lanzarle de repente un haz de luz.

Por la manera de expresarse en muchas ocasiones con ocasión de describir lo que ven, o decir lo que  oyen, lo hacen en forma suficientemente concreta. Así cuando describen el ángel, el Niño, la Virgen, etc...

En algunos momentos parecen sumergirse en algo más profundo. Entonces no hablan ni pueden explicar bien lo que sucede.

Al salir las niñas del trance dicen que no se acuerdan bien de lo que ellas dicen, pero sí de todo lo que la Virgen les dice.




PADRE ROYO MARÍN

El P. Royo Marín estuvo en Garabandal el día 8 de Agosto. Aunque subió como todos, escéptico, a la vista de lo ocurrido ese día, cambió de opinión y dijo repetidas veces: «Aunque no soy infalible, pero soy especialista en la materia, tengo cuatro notas que no pueden fallar y que me hacen afirmar que esto es sobrenatural».

Dado el prestigio y sabiduría del P. Royo Marín en la materia, y sus publicaciones sobre el particular, en especial «Teología de la perfección Cristiana» es conveniente, recogiendo su opinión, tomarla en cuenta para un estudio serio, sobre los acontecimientos de Garabandal. Repetidas veces ha manifestado su opinión.

__________________

Algunas de las cosas que en los acontecimientos de Garabandal suelen producir desorientación en los que las presencian y que directamente se refieren a la actuación de las niñas son:
1- La frecuencia y larga duración de sus trances.
2- La parte de los diálogos que se refiere a temas infantiles y de poco fondo.
3- El hecho de que muchos de los trances sean de noche.
4- Las marchas extáticas en sus múltiples variantes.

Partimos del supuesto de que no es fácil entender todos los fenómenos que allí tienen lugar, ya que ni en el terreno de la psiquiatría ni en el de la mística, es normal encontrarse con fenómenos de esta envergadura. Tanto los psiquiatras como los teólogos, tienen que moverse en el terreno de la teoría y en el de la historia, viendo ejemplos más o menos análogos, que se hayan dado en otras ocasiones.

En todo caso siempre es expuesto querer dar soluciones simplistas y mucho más fundar estas soluciones en algunos casos aislados y no en la totalidad de los fenómenos ocurridos.

DIÁLOGO DE POCO FONDO
 
Es ésta tal vez la mayor dificultad para el público sencillo y poco instruido.
Como hemos dicho, éste era el principal problema que tenía el público en Lourdes con Bernardita Soubirou, a quien le oían decir cosas vulgares y hacer también cosas extrañas, como mancharse la cara de barro y comer hierba.
De esto hemos hablado al comentar la temática de las visiones.

Respecto a las posturas de las marchas extáticas no hay más que observar lo que aparece en la historia de los místicos, respecto a las múltiples posturas en que quedaban. La observación que se hace siempre es la de que nunca son deshonestas o inmorales estas posturas. Esto de las posturas era una de las señales que se manejan para distinguir a los verdaderos místicos y a los falsos en tiempo de los iluminados.

FRECUENCIA

El que las llamadas visiones tengan lugar con tanta frecuencia nos plantea el problema siguiente:
1- ¿Son las niñas capaces de hacer algo para que en ellas tenga lugar el trance?
Pasan muchas horas en estado normal y después se suceden dos o tres trances y a veces más, sin señal precedente, dando la impresión de que entran y salen según voluntad de la visión misma.
2- ¿Puede Dios escoger las horas de la noche para dispensar sus favores especiales a las almas que quiere?
Aunque ya hemos dicho algo anteriormente sobre la historia de los místicos, citando algunos para quienes su vida presenta el aspecto de un prolongado éxtasis, añadimos ahora las claras señales de pasividad que las niñas de Garabandal presentan. A veces se las ve con un vivo deseo de ver a la Virgen y sin embargo, no lo logran. Otras veces, cuando no lo esperan, sienten la primera llamada o sencillamente entran en trance.
Y en todo caso, la frecuencia de las visiones si éstas son cosa de Dios, no toca a los hombres reglamentarlas ni en cuanto a su número ni en cuanto  a su duración ni en cuanto al horario. Querer someterlas a un horario fijo, valdría tanto como querer reglamentar los movimientos sísmicos.

Respecto al horario nocturno de algunos trances, téngase en cuenta que en muchos santos las principales visiones han sido de noche. El Señor les hacía constar que a esa hora de pecado le placía más tratar con las almas amigas.

En el historial de Garabandal, las visiones comenzaron siendo al atardecer. Otras han sido de mañana y por la tarde. Hasta pasadas largas semanas, no han sido por la noche. Este nuevo horario comenzó cuando la avalancha de público fue grande y su conducta no siempre correcta.

De hecho, las más interesantes manifestaciones han tenido lugar cuando la mayor parte de los espectadores habían marchado. Nunca han estado las visiones en función del mucho  público, sino que, en todo caso, ha sido al revés.


FINAL

Hay todavía una serie de acontecimientos en San Sebastián de Garabandal que los dejo para una ulterior información.
Dado el interés que estos fenómenos presentan en el campo científico, ya que difícilmente pueden lograrse, ni siquiera en laboratorio, siempre es muy interesante observar atentamente todo lo que allí ocurre, sea cual fuere la causa de donde estos fenómenos proceden.
Al final de este informe quiero hacer constar que solamente quiero aportar todos los datos serios presenciados y escuchados con el sano deseo de facilitar a los que deban en su día dar un dictamen, si a ello hubiere lugar.


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Simon González, Padre de Jacinta

Cuando la primera aparición del Ángel, Jacinta lo dijo en casa, a la noche, que habían visto el Ángel y yo no la creía. Nosotros no hablamos nada con nadie hasta que ya se divulgó.
Miguel Ángel, su hermano, decía:
-- Eso es un pajarón, que se pone así.
Yo dije:
-- Calla la boca.
Por la forma que ella se explicaba pensé que había algo. El primer día que fue la gente, yo no fui. Cuando bajan y me cuentan lo que había pasado, digo:
-- ¡Cuánto siento no haber ido yo!.”
A los pocos días fui allí por primera vez. Yo había leído algo de lo que eran los éxtasis, pero no es lo mismo leerlo que verlo; me emocioné mucho. Esto fue en la Calleja. Siempre había gente del pueblo y de afuera; enseguida vinieron de afuera; enseguida se corrió la voz por la provincia y por estos pueblos de aquí.
Cuando más me emocioné fue cuando la Comunión. Venía y nos decía que le daba la Comunión el Ángel. Ellas nos lo decían así, y nosotros veíamos que empezaba por un extremo y terminaba por el otro. Veíamos a las niñas sacar la lengua y también pasar por la garganta, cuando tragaban la Hostia.
Sí, sí, se veía. Una vez vimos que a Jacinta no le dio la Comunión. Había tenido algún disgusto su madre con ella. Al otro día estábamos en el prado y había ido yo a por una carga de hierba y digo:
-- ¿Dónde está Jacinta?.
-- Jacinta se marchó, me dicen.
Jacinta oyó tocar a misa y bajó a confesar; cuando bajó, don Valentín ya estaba diciendo misa. Después de misa ella se confesó y a la tarde dijimos la mujer y yo:
-- Vamos a ver si hoy, que se confesó, le da la Comunión el Ángel.
Nos fijamos bien y le dio la Comunión.
A veces veíamos que el Ángel también apartaba a otras. Yo, la mi hija, vi este motivo de no haber obedecido a su madre por lo que no le dio la Comunión el Ángel hasta que se confesó.
Había gente que decía que las niñas videntes estaban enfermas o que simulaban. Pero yo la observaba; durmiendo, la observaba muchas veces:
-- ¡Pero si no le conozco ninguna enfermedad!.
Rezaban sin tener rosario ninguno, ni nada, en éxtasis, decían que la Virgen les enseñaba. En seguida aprendió la letanía y los misterios y todo, en seguida, fue rápido. Cuando rezaban las cuatro en la iglesia, en el altar mayor, en éxtasis, ¡rezaban unos rosarios preciosos y pausados!. Y ninguna traía rosario en la mano, ninguna. ¡Pero ellas lo rezaban tan bien!.
Cuando salían del altar mayor para ir al otro altar y para salir fuera de la iglesia, siempre salían de espaldas, nunca le volvieron las espaldas al Santísimo, en éxtasis, nunca, nunca. Así que nos enseñaban a respetar al Santísimo.
Las caras parecían caras angélicas, no eran las caras de ellas, sino caras angelicales.
Las vi muchas veces a mucha velocidad, ¡muy rápidas!. Y parar de repente. Las vi bajar de espaldas por las escaleras y no pasarles nada. Un día estuvo 4 horas sin descanso ninguno; otra vez estuvieron una noche siete horas, pero tuvieron un descanso; duró mucho; y otras veces a lo mejor media hora, una, o un cuarto de hora.
Había gente de fuera y gente del pueblo y de todos los sitios e igual tenían las apariciones en los Pinos, en la iglesia, en la calle o en casa. También iban al cementerio.
En una ocasión tiene aparición Jacinta y le dice la Virgen:
-- De aquí a un mes vuelvo.
Era eso en noviembre del primer año. Jacinta tenía muchos rosarios y crucifijos en casa, que se los traían para que los diera a besar, y como no tenía aparición se amontonaban allí.
 
Pasado el mes exacto, la Virgen vino como le dijo a Jacinta. Había en casa mucha gente y digo:
-- ¿Dónde está Jacinta?.
-- En la escuela, que ya tiene que salir.
Llega Jacinta y le daba unas manzanas una señora de Cosío, y no las quería; digo:
-- ¡Cógelas!, que bien que te gustan las manzanas; y, si no las quieres tú, dámelas a mí.
Entró en su cuarto y después ya supimos que había tenido una llamada en la escuela; pero ella no nos dijo nada. Cuando tuvo la tercera llamada, sale fuera, y uno de Valladolid y yo salimos los últimos.
Fuera estaba don Amador, el sacerdote que estuvo este tiempo que faltó don Valentín, el párroco. Por orden superior, habían echado por un mes a don Valentín, el párroco, porque le echaban la culpa de lo que pasaba aquí y don Amador no creía nada porque todavía no había visto las Apariciones. Aquí, don Amador, fue buen sacerdote.
 Don Amador salía de la escuela e iba al portal de la iglesia y le dije:
-- ¡Don Amador!. ¡Vamos a ver dónde está Jacinta!.
-- No, que hoy tengo que dar catequesis, pero si ocurre algo me llaman.
El no había visto ninguna aparición. Fuimos a la Calleja y estaba allí la gente; nos pusimos allí a la vuelta, en el Cuadro. Nada más llegar, cayó en éxtasis Jacinta. Yo, pues, digo:
-- Que vaya alguno a llamar a don Amador.
Era tarde porque en diciembre son los días chicos. Viene don Amador y se puso a escribir. Traía linterna y venga a escribir y no paraba con los labios, como si quisiera hablar. Don Amador empezó a comprender que las Apariciones eran verdad y que era algo muy serio y que Don Valentín decía la verdad.
Jacinta se levanta y fue al portal de la iglesia. Allí estuvo un rato y de allí se vino a casa. Entra en la habitación y coge los rosarios y todas las cosas que tenía que dar a besar a la Virgen; se le cayó alguno pero lo recogió sin mirar para abajo. Lo desenredó todo con mucha facilidad, sin mirar. Acabó allí y salió fuera a la calle y le dijo Conchita, que estaba normal:
-- Ven a mi casa Jacinta, que yo también tengo cosas que dar a besar.
Fue Jacinta a casa de Conchita, que tenía muchas más cosas que ella, y se lo dio todo a besar y después salió y se fue al lugar llamado "el Cuadro". Allí estuvo un rato y allí se le quitó. En eso ya llegó todo el pueblo detrás de ella y le dijo don Amador:
-- ¡Vaya carrera que nos has dado!.
-- ¿Yo?, no.
-- Tú, sí; tú fuiste la que nos hiciste correr.
-- Yo no me moví de aquí. ¡Aquí vine y aquí estoy!.
En éxtasis no se daban cuenta, a menos que la Virgen se lo dijese. Don Amador le dijo:
-- Fuiste al portal de la iglesia, fuiste a tu casa, fuiste a casa de Conchita.
-- Yo le digo a usted que yo vine aquí, y aquí estoy.
Lo que la Visión dijo a Jacinta: De aquí a un mes vuelvo, así sucedió, como la Virgen le dijo.
Cuando más me emocioné fue la noche de la Encarnación, porque yo pensaba:
-- Esto, si es cosa de Dios, el día de la Encarnación tiene que haber algo especial.
Llegó el día 24 de marzo de 1962. A las doce de la noche cayó Jacinta en éxtasis en casa, salió a la calle y nosotros con ella. Fue al portal de la iglesia, estuvo un poco allí y se fue a casa de Ceferino adonde había poca gente. Era ya cerca de la una cuando cae Loli en éxtasis también. Salieron a la calle las dos y salíamos con ella y, al salir a la calle, pasaba Conchita en éxtasis con su familia y se juntaron allí las tres.
Van al portal de la iglesia y comienzan a rezar el rosario. Empezaron a cantar los misterios, lo que no habían hecho nunca. ¡Unas voces angélicas!. Y lo que más me emocionó es cuando dijeron:
-- Dice la Virgen que canten todos en voz alta.
Yo cantaba con una emoción grandísima. Todo el que pudo salir de la cama, salió. Cuando se terminó el rosario, todo el pueblo estaba allí. Anduvieron varias veces por las calles, un rosario cantado es largo. Todo el pueblo estaba emocionadísimo.
Después de rezar el rosario yo dije para mi:
-- Mira, para la Encarnación deberían cantar unos cantares.
Es como si adivinasen mis pensamientos, porque se pusieron a cantar. Después de cantar seguían andando y se pararon, y les dijo la Virgen que repitieran uno, y decían ellas:
-- ¡Ah!, si no nos lo dices ya no nos acordamos de él.
Eran cantares nuevos que ellas no conocían. Sí, es cosa emocionante y era el día de la Encarnación.
Los éxtasis eran todos muy bonitos. En una ocasión, había un señor, de Odanera me parece que era, y andaba tras de ellas. Al pasar por ahí se pegó un cabezazo en una vigueta que es un poco baja; él era alto y corría que se mataba.
Él nos lo contó después. Nos dijo que pensaba:
-- ¿Qué será esto?, yo no comprendo nada.
Y siguiendo la aparición, pensó:
-- Yo creería si la que va en el medio se volviera a mí y me diera el crucifijo a besar y se volviera a poner en su puesto; entonces, yo lo creería.
Nada más que acabó de pensarlo, arranca la del medio a donde él, se pone delante de él, le santigua, le da el Crucifijo a besar; él se quedó impresionado. Después la niña se volvió a poner en su puesto. Era cerca del portal de la iglesia, cerca de la lechera. Después, cuando termina la visión, se sentó allí y nos contó lo que le había pasado; dijo:
-- Yo ya he visto bastante esta noche.
Otro señor de San Vicente de la Barquera, que se llama Jacinto, hacía dos meses que había dado el rosario a besar. Oyó que los rosarios que estaban besados, la Virgen no los volvía a besar más veces, y dijo:
-- Pues allá voy a verlo, a salir de dudas.
Vino acá y nadie sabía que había venido, ni nada. Eran las doce de la noche; estábamos en casa de Ceferino,  don Valentín estaba allí también y bastante gente. Cuando cayó Jacinta en éxtasis ese señor dijo a Loli:
-- Toma, dale este rosario a Jacinta, para que lo dé a besar.
Lo cogió Jacinta y dijo:
-- Está besado.
Loli se lo dio al señor y le dijo don Valentín:
-- ¿Está usted seguro que estaba ya besado?.
-- Sí señor, segurísimo, hace dos meses, lo besó la Virgen en la Calleja.
Una vez, Conchita andaba buscando una oveja que tenía, algo sorda, que no quería ir a casa y la traía agarrada; trayéndola agarrada cayó en éxtasis con la oveja agarrada allí; no éramos capaces de quitársela. Conchita estaba de rodillas y la oveja estaba en las manos de la niña. Vino su hermano Serafín y no fue capaz de quitársela de las manos. Después ya tuvo que venir Loli y no hizo nada, nada más le dijo:
-- Conchita, ¿por qué no dejas a la oveja que se vaya?.
Y entonces la dejó. Estaba yo presente y Jacinta estaba por otro lado por allí en éxtasis.
Una vez vino aquí uno de Cabrujo que tenía una sobrina muy ágil. La sobrina quería hacer lo que hacían ellas en éxtasis pero nunca pudo hacer lo que hacían ellas.
Otro día vino aquí un grupo de, por lo menos, 40 personas; y nosotros no sabíamos nada de que había venido esa gente. Yo salí con Jacinta a las seis de la mañana; era el mes de febrero. Salí con mi farol, como todos los días, que entonces iba a rezar a la Calleja. Cuando pasábamos por casa de Piedad, sale esta con un montón de rosarios y cadenas para dárselas a Jacinta:
-- Tome para cuando tengas aparición.
-- Qué sé yo cuando la tendrá, dije yo.
-- Que lo guarde en el abriguco, que lo guarde.
Lo guardó, e íbamos para arriba y salió Loli también aquel día a rezar con ella. Vamos para arriba a la Calleja, y en la Calleja, según llegamos, las dos niñas se pusieron a rezar un rosario.
Llegan muchas señoritas y varias personas. Llegaban las últimas y se ponían de arriba para abajo para poder ver las caras de las niñas. Yo tenía el farol encendido. Acaban de rezar un rosario y caen en éxtasis las dos.
-- ¡Ah, qué emoción!.
 Para esa gente que no había visto los éxtasis. Empiezan a sacar los rosarios y los Crucifijos para darlos a besar y ellas miraban a donde miraban las niñas a ver si veían algo. Allí había una emoción grandísima. Había mujeres que lloraban al ver a las niñas en éxtasis.
Después, las niñas en éxtasis salen para abajo, van al portal de la iglesia y después se van donde casa de Ceferino, en esa plaza. Había una señorita allí, contra una puerta, sola; va Jacinta a ella con un crucifijo grande que traía en la mano y que iba dando a besar a los que allí estaban.
Se pone delante de ella y la santigua, y después le da el crucifijo a besar. Ella le hacía así con el codo, que no lo quería. No podía hablar la señorita y le dije yo:
-- Haga el favor de cogerlo señorita, que se lo da la niña.
Y va y lo coge. Cuando se da cuenta de que era el suyo se puso unos pucherucos para llorar como hacen los nenes y la tuvieron que llevar a casa; se emocionó muchísimo.
Ese crucifijo lo dio Piedad a las niñas junto con otras cosas y esa señorita no sabía que lo traía la niña y nosotros tampoco. Pero hay que ver la emoción que sintió cuando se dio cuenta de que era su crucifijo y ella no se lo había dado a la niña y ésta no podía saber a quién pertenecía esa cruz.
Esta señorita era hija única y se fue monja. Los padres no le dejaban irse monja; ella escribió a Jacinta para que le pidiera a la Virgen a ver si la dejaban irse monja y así fue. La ropa que traía aquella noche se la mandó a Jacinta y se fue monja.
Otra noche, una muchacha le trajo un Crucifijo a Jacinta:
-- Toma este Crucifijo, lo das a besar a la Virgen y después se lo das al dueño.
Salió en éxtasis con el crucifijo, fue a varias casas y fue a casa de Josefa y le dio el crucifijo a Josefa. Nosotros no sabíamos de quién era, y era de Josefa, la panadera. Josefa se lo había dado a una muchacha diciéndole:
-- Toma, le das esto a Jacinta para cuando tenga éxtasis que lo dé a besar a la Virgen y que encuentre a su dueño después.
De esos casos hubo muchos, muchos, muchos.
 
Primero hay que obedecer a los padres.
En una ocasión, Jacinta me dice:
-- Papá, me llama a las cuatro, que tengo aparición.
-- Bueno; tú te acuestas, duerme tranquila, que ya te llamaré.
Yo me había acostado a las dos de la mañana y pocas ganas tenía de levantarme tan pronto. La llamo, pero eran las seis:
Me dice ella:
-- ¿Que hora es?.
-- Las seis.
-- ¿Por qué no me llamó a las cuatro?.
-- ¡Que te haya llamado la Visión!
Es que estaba muy cansado y no quería estar toda la noche por fuera. La Virgen no las despertaba si estaban durmiendo.
Jacinta, se levanta, casi llorando y fuimos a rezar el rosario.
Estuvo Jacinta un mes sin ver apariciones. Y a mi me remordía la conciencia, porque ella se iba quedando delgada, se desmerecía ella, estaba sufriendo. Y cuando venían las otras, les decía:
-- Decid a la Virgen que ¿cuando me va a venir a ver a mí?.
Le hablaban a la Visión y nunca les dijo nada, nada. De esto se enteró don Máximo, que era el alemán que se convirtió aquí, y le escribió a Jacinta diciéndole que él pedía a la Virgen que tuviera aparición ella. Y nada, vino aquí el alemán, al mes, y estuvo tres días en el pueblo.
Fue a la iglesia a pedir a la Virgen, con todo corazón, que tuviera aparición Jacinta mientras que él estaba aquí. Estábamos allí en casa y viene Loli en éxtasis y le dice Jacinta:
-- Dile a la Virgen que cuando viene a verme a mí.
Decía Loli a la Virgen:
-- ¿Cuando vienes a ver a Jacinta?.
Se ve que de seguido le dijo que pronto:
-- ¡Ah!, ¿la vas a ver luego?... qué contenta va a estar.
Al poco rato, Jacinta cayó en éxtasis. Llevaba un mes sin verla. Decían algunos médicos y algunas personas que lo hacían ellas cuando querían. Si lo hubiera hecho cuando ella quería, cuántas veces lo hubiera hecho durante aquel mes. Porque yo veía que la mía había perdido peso, se encontraba mal y ya me remordía la conciencia, y decía yo: esto fue por mi culpa.
Yo sufrí mucho en aquella época. Era tiempo de verano, que, por el trabajo, los muchachos no bajaban a casa y yo tenía que andar con ella, que no podíamos dejarla sola y me dolían mucho las piernas, pero cuando se ponían en éxtasis, ¡ya no me dolían nada!.
Lo que más sufrí es cuando me dijeron que una de ellas se iba a morir y que era Jacinta. Eso fue el fotógrafo, y le dije yo; pues yo no sé nada y soy su padre.
-- ¡Ay, lo que me pesa de haber hablado con usted!.
Sí, él lo decía porque la gente lo hablaba. No sé en qué se basaban, no sé, porque yo nunca la noté de enfermedad. Al principio sufrí mucho, hasta tal punto que me iba a la montaña para que no me viesen llorar. No sucedió nada de eso.
En particular, no quería preocupar a mi mujer, María, porque los médicos de la Comisión decían que mi hija estaba enferma y el Obispo se empeñaba en que esto no venía de Dios. Pero yo me daba cuenta perfectamente de que la niña gozaba de una salud perfecta y de que no mentía. Entonces, ante tantas contradicciones, yo creía que me volvía loco.
En una ocasión, estaban Jacinta y Loli en casa de Ceferino; tenía Ceferino amistad con don Valentín y éste estaba allí. Cayeron en éxtasis las niñas. Estábamos allí las familias, nadie más, y no sé por dónde entró allí un hombre con una zamarra. Estaba Jacinta en éxtasis y se pone a tocarla. Le llamo la atención, y dije:
-- Oiga, haga el favor de no tocar.
Me pidió permiso para tocarla, y se lo dí. En general lo daba; pero tocarla, estando en éxtasis, no consentía yo, me parecía feo. Al llamarle la atención me dijo:
-- Llevo sotana.
-- No me importa que sea usted Sacerdote, es igual.
No llevaba puesta la sotana; tenía la sotana guardada debajo de su zamarra. El hombre se quedó cortado, no dijo nada. Después saca un Crucifijo grande, y se lo da a Loli.
-- Toma, dale este crucifijo a la niña y dile ¿de quién es?.
Loli da el crucifijo a Jacinta:
-- Toma Jacinta, a ver de quién es este Crucifijo.
-- De un Sacerdote.
-- ¿Dónde está ese sacerdote?
-- Aquí.
-- Aquí no se ve ningún sacerdote. ¡No se ve ninguna sotana!.
-- Pues la trae debajo de su zamarra, está aquí.
Y dice el cura:
-- Dile ¿quién le dio el crucifijo?.
-- ¿Quién le dio el crucifijo al señor cura?.
-- El señor Obispo.
Contestó ella rápida; le dice el cura:
-- ¿Quién se lo dio al señor Obispo?.
-- El Papa.
Y yo pregunté:
-- ¿Es cierto eso?.
Sí, mandó el Papa a los que acababan los estudios, unos crucifijos y ése era uno de ellos; entre esos estudiantes, estaba el futuro obispo, contestó ese sacerdote. No me acuerdo del nombre de ese cura, era de Asturias.
Dice Simón:
Vino una judía aquí, Catherine, con una de Burgos. Los padres era judíos, no eran católicos ninguno y ella, la hija, quería bautizarse. Venía aquí durante las Apariciones y siempre venía a mi casa con la de Burgos que se llamaba Chón(Asunción).
María estaba con miedo de si sería el demonio que se aparecía. Le dio a Jacinta y a Loli una botella de agua bendita y les dijo:
-- cuando tengáis Aparición se lo echáis a la Visión.
Cuando tuvieron Aparición, le echaron el agua bendita, pero el agua bendita no fue hacia la Visión sino que giró en sentido contrario y fue a caer donde estaba la judía. Era la señal de que la Virgen quería que se bautizase.
Dice María, esposa de Simón:
Resulta que yo no acababa de comprender estas cosas. Era lo primero de las Apariciones y yo le decía:
-- Jacinta, estaba también Mari Loli, tengo aquí un botelluco de agua bendita. Cuando tengáis Aparición, por si acaso es el diablo, le tiráis agua bendita para que se vaya.
Entonces tuvieron Aparición y se pone Mari Loli a tirar el agua bendita a la Aparición. La judía traía una blusa blanca. Se pone a echar el agua y le cae toda a la judía que estaba cara al otro lado.
Después, ya normales, le decía Chón(Asunción). A ver Jacinta, siéntate en esa mesa y, con agua natural, ponte a echarlo a ver donde cae. Y le caía delante de los pies pero aquel agua bendita fue para donde estaba la judía, no cayó enfrente.
Aquella casa era muy pequeña y yo un día tenia un dolor de cabeza y se me llenaba la casa de gente. Digo yo: me voy a la otra casa. Aquí dormían los muchachos, parte de ellos. Tenía aquí una habitación y entonces digo: me voy allí. Era una casa vieja. Entonces me vine ahí y Jacinta estaba cenando. Jacinta no salió de casa que no tenía Aparición.
Yo me vine, después de cenar, a esta otra casa y cuando más tranquila estaba dan en picar a la puerta. Y eran Conchita, Loli, el sacerdote don José Ramón, párroco de Barro(LLanes, Asturias), y un tropel de gente. Abro la puerta, entran, se me afincan al par de la cama, me hacen una Cruz en la almohada y yo no pude volver a dormir. Me dije: es inútil esconderme que dondequiera me encuentran.
Dice Simón:
Iban a las camas. Si estabas en una casa que no era tuya o estabas con otra mujer, pues te descubrían. El matrimonio, a veces, si tienen un hijo enfermo, ponen el niño en el medio. Pues hacían tres cruces entonces. Cada persona que dormía en la cabecera de la cama parecía que lo conocían y si hacían tres cruces es que tenían allí algún hijo.
En casa de mi hermana Tiva, entraron en un cuarto e hicieron una Cruz en la cabeza de la cama y otra en los pies y era que dormían así las muchachas. Entraban en una casa y todo lo descubrían. ¿Quién se lo dijo a ellas?.
Si veían mal comportamiento en una muchacha y un muchacho, les decían: ¡Ay, yo creía que erais matrimonio!. Se descubrieron muchas cosas. Dice Simón:
Iban a las camas. Si estabas en una casa que no era tuya o estabas con otra mujer, pues te descubrían. El matrimonio, a veces, si tienen un hijo enfermo, ponen el niño en el medio. Pues hacían tres cruces entonces. Cada persona que dormía en la cabecera de la cama parecía que lo conocían y si hacían tres cruces es que tenían allí algún hijo.
Vino aquí uno de Galicia de la provincia de Orense. En la provincia de Orense estuve yo trabajando. El era de aquí de Palencia y había estado aquí muchas veces y venía con unos rosarios ya besados por la Virgen y trajo más rosarios, entre los besados trajo otros que no estaban besados. Se lo dio a una de las muchachas para cuando viese a la Virgen se los diese a besar. Y la niña en éxtasis apartó los que ya estaban besados y le dio a besar a la Virgen los que no lo estaban. ¿Cómo conocían ellas que algunos estaban besados?.
Uno de Unquera que se llamaba Jacinto hacía dos meses que le había dado un Crucifijo a besar a la Virgen que se le dio a Jacinta. Y oyó esto de que los crucifijos o rosarios ya besados los apartaban ellas. Y decía él: ¿cómo lo van a saber?. Decidió hacer una prueba. Estando en casa de Ceferino, cayó Jacinta en éxtasis y estaba allí el cura de Cosio, Don Valentín, y había mucha gente. Le dijo Jacinto a Loli:
-- dale este Crucifijo a Jacinta para que se lo dé a besar a la Virgen.
Le coge Jacinta y dice bien claro:
-- está besado.
Le pregunta Don Valentín a Jacinto:
-- ¿está seguro que está besado?.
Le dice Jacinto:
-- ¡Seguro!, ¡seguro!, hace dos meses que se le di a besar a esta misma niña.

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Informes

 

cerecedaPadre Lucio Rodrigo S.J. 

El P. Lucio Rodrigo, S.J., ya fallecido, fue profesor de Teología Moral en la Universidad Pontificia de Comillas. Siguiendo las cartas de fecha 18 de enero de 1967 de María Josefa Caballero y de Carmen García Geraldo de Hernández-Pinzón nos relata un suceso extraordinario en relación con la apariciones de Nuestra Señora en Garabandal. El Padre, que conoció muy bien, tanto a María Josefa como a la familia Hernández-Pinzón, afirma que su relato es auténtico.


29 de enero de 1967

Dice el P. Rodrigo:

El suceso ocurrió en Sevilla el 17 de enero del año 1967.

Las protagonistas son la enfermera, María Josefa Caballero, poseedora de un rosario regalo de Conchita en Garabandal, y Carmen García Geraldo, señora de Hernández-Pinzón.

Carmen tiene un hijo de 8 años, incurable desde su nacimiento, pero de quien ha dicho Conchita a sus padres en Garabandal que sanará el día del Milagro, según le ha dicho la Virgen.

El domingo 15 de enero, a las 11:30 de la noche, una hermana de la señora Hernández-Pinzón llama por teléfono a la Srta. María Josefa y le dice haber recibido carta de una señora, gran amiga y algo pariente, residente en Norteamérica con su marido, médico psiquiatra, ambos españoles, en la que le pide oraciones, y algo besado por la Santísima Virgen de Garabandal en la que tanta fe tiene, pues su hijito, único varón, de tres años, padece cáncer en la garganta de pésimo carácter, que no se ha podido operar y tratan de reducirlo por el cobalto para ver si así será operable a vida o muerte.

Al no tenerlo ellos, le pide a María Josefa, algo besado por la Virgen para mandarlo. María Josefa piensa. Sólo tiene un rosario que le regaló Conchita en una de sus visitas a Garabandal, pero, como es su mayor tesoro, le cuesta desprenderse de él y piensa en separarle una cuenta para mandarla.

Con este pensamiento sale el 17 por la mañana a Misa y, oída ésta, se va a una joyería a que la separen la cuenta delante de ella.

El joyero, puesto el rosario en el mostrador, le pregunta qué cuenta quiere separar y conviene con María Josefa que la cuenta que está junto al Avemaría, entre ésta y la Cruz, uniendo las cuatro restantes con el Avemaría. Así se disimulaba más la falta.
Separa, pues. el joyero esa cuenta con la argollita que la unía al Avemaría y el trocito de cadena que la unía a la cuenta siguiente, engarzando el resto de las cuentas con la Cruz al Avemaría. Todo esto se hizo delante de María Josefa y ésta recogió lo separado en una cajita.

A continuación, se va a casa de las amigas y abre la caja para darles la cuenta; entonces la preguntan de dónde la ha quitado y María Josefa coge el rosario y les dice:

-- De aquí.

Pero ante los ojos de las tres, aparece el rosario íntegro, con las cinco cuentas, como antes, más la cuenta que tenía separada en sus manos la señorita. Cayeron inmediatamente de rodillas y rezaron el rosario llenas de emoción.

Después, más tranquilas, cuenta la señora de Hernández-Pinzón, que ella, al recibir la carta de América, sobrecogida por la noticia, pues se quieren mucho las familias, dice, en un arranque de maravilloso heroísmo en una madre, que si la curación de su sobrino americano ha de traer más almas a Dios que la curación de su hijito Ramoncito, que cambia la curación del hijo por la del sobrinillo.

Pero reacciona enseguida:

-- ¿Qué va a ser de mí entonces, Madre mía?, ya que la curación de mi hijito es la que me hace más llevadera la cruz. Pero yo no puedo, no quiero, Madre mía, volverme atrás. ¡No quiero!, ¡no quiero! Pero tú, Madre mía, puedes curar a los dos. ¡Cura a los dos! Y si lo vas a hacer, dame una prueba.

Se pregunta el mismo día 17 en tiendas de rosarios, a sacerdotes, etc., si hay rosarios con seis cuentas entre la Cruz y el Avemaría, y todos contestan que no.

El 18 por la mañana se va María Josefa con la señora de Hernández Pinzón al joyero que separó la cuenta, le enseñan el rosario, igualmente completo como anteriormente se decía, y le refieren lo sucedido; y él, muy impresionado al ver el rosario como le tuvo en la mano antes de quitarle la cuenta, se queda pensando y dice:

-- Me dijo Ud. que este rosario está besado por la Santísima Virgen de Garabandal, ¿verdad? ¡Pues pienso que es un milagro!.

Y les dio testimonio escrito de lo que había hecho en el rosario delante de María Josefa. La cuenta que quitó estaba allí puesta y sin embargo, a su vez, la tenía María Josefa tal como él la sacó. Esto sirvió de prueba también para la señora de Hernández-Pinzón tal como se lo había pedido a la Santísima Virgen.

Padre Lucio Rodrigo.


 

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Miguel González, hermano de Conchita

Dice Miguel:
Fui a la escuela del pueblo hasta los catorce años. Don Valentín, el párroco, venía desde Cosío y nos daba el catecismo en la Iglesia los sábados.
Don Valentín se quedaba a dormir en el pueblo para decir la misa del domingo. Por la tarde se rezaba el Rosario en la iglesia.
Trabajé en los invernales desde los diez años, era un trabajo duro. Ahora es mas fácil porque hay máquinas, pero entonces todo se hacía a mano. La gente llevaba cargas pesadas sobre sus espaldas y recorría largas distancias durante todo el día porque había que almacenar la hierba para el invierno.
Cuando era joven y trabajaba en el campo, la campana de la iglesia del pueblo tocaba al mediodía. Todos parábamos de trabajar, incluso los que estaban con el ganado, y rezábamos el Ángelus. Después, por la tarde, todos, hombres, mujeres, niños, todos volvían a sus casas para luego ir a rezar el rosario en la iglesia. Y esto sucedía cada día.

Mi padre era más alto que mi hermano Serafín, murió de una enfermedad de pulmón porque había mucho polvo en sus pulmones. La hierba seca que se pone en los establos, cuando se saca durante el invierno suelta cantidad de polvo y mi padre trabajó en ello durante toda su vida.
Conchita tenía 12 años de edad cuando comenzaron las apariciones. Siempre iba a Misa y a la Comunión cuando el sacerdote celebraba la misa en la iglesia del pueblo. En casa de mi madre, cada noche, cuando terminábamos la cena, inmediatamente rezábamos el rosario. Mi hermano Aniceto, que murió en 1966, cuando tenía 28 años de edad, yo creo que era el más religioso de todos nosotros. Cada noche iba a rezar el rosario con la gente del pueblo en la iglesia.
Mi madre, no solamente era muy religiosa, sino también muy estricta con sus hijos. A la noche, si yo estaba fuera, esperaba en la cocina hasta que volviese a casa. Cuando no había misa en Garabandal, mi madre caminaba algo más de cinco kilómetros hasta la iglesia de Cosío para ir a la misa de las seis de la mañana y después caminaba de vuelta a casa y para el trabajo. Esto lo hacía lo mismo con tiempo bueno o malo, en verano o en invierno.
Muchos jóvenes de mi pueblo emigraron y yo, desde 1969, he estado viviendo en Nueva York, trabajando para Allied Sanitation, Inc., propiedad de la familia de Joey Lomangino y dirigida por este.
Cuando empezaron las apariciones, Serafín y yo estábamos trabajando en la provincia de León. Yo tenía unos 18 años. Mi hermano Serafín y yo veníamos de vuelta a casa. Hacia las siete de la mañana de un 13 de julio de 1961, llegamos a Torrelavega. Cuando estábamos desayunando en un restaurante de Torrelavega, un amigo de Serafín vino y nos dijo: ¿Sabíais que un Ángel se apareció a cuatro niñas en el pueblo de San Sebastián de Garabandal? No sabíamos nada porque, aunque mi hermano Aniceto nos había escrito a León, la carta llegó después de que ya nos habíamos ido a casa. Todavía no nos lo creíamos mucho.
Fuimos a casa de mi tío Paulino, hermano de mi madre, que vivía en Torrelavega y cuando llegamos nos dijo: ¿Sabíais que, según los periódicos, un Ángel se aparece a cuatro niñas y que una de ellas es vuestra hermana? El periódico traía una foto de mi hermana Conchita y entonces ya nos tomamos en serio las apariciones. Le dije a mi hermano Serafín: Vámonos a casa inmediatamente. Serafín dijo: No, estamos muy cansados, dejémoslo para mañana.
Al día siguiente, el 14 de Julio de 1961, salimos hacia Pesués y desde allá en autobús a Cosío. Desde Cosío, con el equipaje en mano, subimos andando a Garabandal. Por el camino había mucha gente, unos que subían para el pueblo y otros que bajaban y estos cuando se nos acercaban decían: deben de ser los hermanos de Conchita porque ella dijo durante la aparición que sus hermanos llegaban hoy. Cuando llegamos a casa había mucha gente, tanto fuera como dentro de casa. Mi hermano Aniceto estaba en la cocina. Pensé, "con la tranquilidad en que vivíamos y ahora esto..."
Conocía bien a mi hermana y sabía que decía la verdad. Las cosas que sucedían durante las apariciones eran increíbles y todos los hechos me impresionaron de un modo que los recuerdo como si hubiesen sucedido ayer. Cuando fui testigo de la primera aparición que vi, me impresioné profundamente. Igualmente la primera vez que oí a las niñas rezar el rosario y la primera vez que las vi subir a los pinos y bajar de espaldas.
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La primera vez que fui testigo estaba nervioso porque nunca había visto algo así y no comprendía muchas cosas que sucedían. Por ejemplo, las potentes luces que a veces ponían a los ojos de Conchita o cuando la pinchaban, sin ninguna reacción por parte de ella. Los médicos intentaron levantar a Conchita del suelo pero no pudieron.
Desde el 18 de Julio, 1961, hasta primeros de Octubre fui testigo de los éxtasis cada día. Había una, dos o tres visitas de la Virgen entre las ocho de la tarde y las cinco o seis de la madrugada. Después de este año, solo estuve en Garabandal durante las Navidades y durante el verano, porque tenía que regresar al trabajo.
Un día decidí hacer alguna prueba por mí mismo. Se decía de lo rápido que las niñas corrían al lugar de la Aparición cuando recibían la tercera llamada. Me decía: no me van a dejar atrás porque solo tienen doce años y yo tengo dieciocho y normalmente yo corría bastante mas que ellas. Una tarde, hacia las ocho, en Julio, Jacinta, Mari Cruz y Conchita estaban sentadas en la cocina de mi casa comiendo bocadillos. No recuerdo si estaba Mari Loli. Habían comido unos bocados cuando tuvieron la tercera llamada y empezaron a correr. Yo también corrí detrás de ellas y antes de que yo llegase al lugar de la calleja llamado "el cuadro" pude oír el golpe contra las piedras, de la caída de rodillas en éxtasis. Me fue imposible seguirlas de cerca, aun cuando corrí tan rápido como pude.
También intenté levantar a Conchita del suelo pero no pude, estaba fija como una roca, ni siquiera le pude mover los brazos. Mi hermano Serafín levantaba grandes pesos como nada. Una vez lo intentó, no por él sino porque la gente se lo pidió pero no pudo moverla. Sin embargo las niñas, muchas veces, cuando decían adiós a la Virgen, se levantaban unas a otras sin el menor esfuerzo; lo hacían para subir a su altura, donde veían a la Virgen, para besarla. Otras veces era la Virgen quien bajaba a la altura de las niñas y las besaba.
El suceso que me dio una gran prueba de la verdad de las apariciones fue poco antes del 18 de Julio de 1961, día del Milagro de la Comunión visible de Conchita. Me dice Conchita : ¿tienes una medalla o cadena?. Le dije: no, debo haberla perdido. Me dio una nueva medalla y me dijo: cuando venga un sacerdote pídele que te la bendiga.
Más adelante, una tarde que tuvo Aparición en la cocina, ella tenía muchos rosarios, cadenas y escapularios en su mano para darlos a besar a la Virgen; yo estaba en la habitación, en la esquina, algo apartado de la gente. Ella estaba de rodillas y se levantó para dar a besar lo que llevaba a la Virgen. Pensé: ¿por qué no lo dí mi cadena para que se la diese a besar a la Virgen?. No había terminado de pensar esto cuando Conchita, todavía con el brazo en alto, se volvió, anduvo unos pasos hacia mí, me sacó la medalla del cuello y se la dio a besar a la Virgen. Después me puso de nuevo la cadena con la medalla en el cuello.
Un sacerdote me dijo que las niñas deberían cambiar de ambiente. Me dijeron que convenía que Conchita fuese a la playa a Santander por unos días e incluso que convenía cortarle las trenzas del pelo porque la hacían más reconocible para la gente y llamaba más la atención. En Santander le cortaron las trenzas y en una ocasión, también en Santander, según venía por la calle, tuvo Aparición y cayó en éxtasis. Mucha gente, incluidos sacerdotes, se pusieron alrededor y trataron de llevarla al interior de una Iglesia que estaba al lado. No hubo modo de levantarla del suelo. Finalmente lograron llevarla al interior de la Iglesia y continuó allí en éxtasis.
La noche en que Conchita recibió la Comunión visible de manos del Ángel fue de gran alegría para mí. Había mucha gente en Garabandal porque era la fiesta de San Sebastián. Su fiesta es el 20 de Enero, pero hay demasiado frío para celebrarla entonces y por esto lo hacemos el 18 de Julio. Mucha gente pensó que si había baile no vendría la Virgen ese día.
Un muchacho preguntó a Conchita: ¿está bien que haya baile hoy?. Conchita dijo: con baile o sin el, el milagro ocurrirá esta noche. Sobre las diez de lo noche mi madre me dijo: Miguel, ponte a la puerta y que nadie más entre en la casa que ya no hay sitio. La puerta estaba abierta y me senté en medio para que nadie pasase pero daba igual pasaban de todos modos.
Pasadas las once de la noche cerré la puerta y dije a Conchita: me voy a la cama porque esta noche no va a suceder nada. Conchita me suplicó: espera un poco mas que dentro de poco voy a salir. Creo que ya tenía una llamada. Una hora después, Conchita subió a su habitación donde estaban algunos parientes y más gente. A la tercera llamada salió de casa, pasó a través de la muchedumbre que estaba allí. Con dificultad pude seguirla y llegué justo a tiempo cuando ya ella estaba de rodillas. Hizo la Señal de la Cruz, rezó el acto de contricción. Todo esto me quedó completamente grabado en la mente. Sacó la lengua, y poco después, en un instante, de repente, apareció la Hostia en su lengua. Estuvo así mas de un minuto. Luego de comulgar hizo la señal de la Cruz, se levantó y se alejó. He oido que un señor de Barcelona, el Sr. Damians, filmó algo sobre el Milagro de la Comunión pero yo no le conocí personalmente hasta que Joey me lo presentó en su casa en enero de 1972.
Recuerdo la importancia que tuvo durante las Apariciones el rezo del Rosario. En una ocasión, durante una noche tormentosa y de nieve, Conchita tuvo Aparición y anduvo por el pueblo rezando el Rosario, fue a los pinos y a la Iglesia. Era sobre las tres de la mañana. Cuando la gente la oyó, se levantó y la acompañaron durante el rezo.
Un amigo de Serafín le había expresado el deseo de estar presente durante una aparición. Sin embargo él trabajaba desde las seis de la mañana a las nueve de la noche y era muy difícil para él estar despierto a esas horas de la noche. Un día, sobre la una de la madrugada, Conchita, en éxtasis, empezó a rezar el Rosario. Fue donde la casa de este señor y estuvo fuera rezando el rosario hasta que despertó, se vistió y se unió al grupo de gente que rezaba con ella.
 
En una ocasión había unas quinientas personas frente a la casa de Mari Loli. Conchita tenía de diez a veinte medallas y cadenas en su cuello. Vi que sacaba una cadena que en realidad era imposible de sacar porque era demasiado pequeña para sacarla por la cabeza. Después intentaron ponérsela por su cabeza pero era imposible porque para sacarla había que abrir antes un cierre. Yo vi como la sacó, con una medalla que llevaba la cadena, mientras le decía a la Virgen: ¿Es esta?. Entonces fue directamente por entre la multitud y se la puso a su dueño.
Yo había visto como Conchita, para ponerla en su cuello, abrió el cierre de la cadena y la puso normalmente, pero durante el éxtasis la sacó sin abrir el cierre; aun cuando la cadena no cabía a través de su cabeza ella la sacó. También he visto a Mari Loli hacer esto mismo en otra ocasión.
Los sacerdotes que subían a Garabandal unos creían y otros no. Una noche había tres o cuatro sacerdotes en la cocina de mi madre y mi hermana estaba durmiendo en una silla. Un franciscano dijo a los otros: ¿a qué hora comienzan las apariciones?. Entonces mi hermana despierta y dice : ¿para qué lo pregunta si usted no cree?. El sacerdote no había dicho a nadie que no creía. Y así era, él mismo lo dijo y le impresionó que Conchita lo supiese.
VI muchas cosas, cada día era diferente. En muchas ocasiones Conchita tuvo aparición sobre las tres de la mañana y salía por el pueblo rezando el Rosario. En verano esto se llevaba bien. Pero en el invierno, cuando nevaba, salir a las tres de la mañana, acompañándola en los rezos por las calles, era mucho sacrificio. Mi madre me dijo que una noche muy mala de tormenta ella rezaba para que mi hermana no saliese esa noche. Apenas había pensado en eso cuando Conchita tuvo Aparición y después salió a la calle. Había una tormenta increíble, pero ella salió. Poco después de salir Conchita, la tormenta paró y mi madre salió con ella rezando el rosario.
Como dice Miguel, los éxtasis tenían cada uno algo especial o de especial significado, que los hacía diferentes; todo ello le llenaba de profunda emoción. A modo de ejemplo he aquí dos entre muchos.
Conchita sobre la nieve:
Una noche Conchita tenía ya dos llamadas, por lo que la entrada en trance de la niña podía esperarse de un momento a otro. Aniceta nunca la dejaba sola en tales circunstancias, y menos de noche; pero en aquella ocasión se le arreglaba muy mal el quedarse ella misma pendiente de Conchita; rogó entonces a Aniceto que, en vez de ir a acostarse, se quedara al lado de su hermana.
Hacia las dos y media de la madrugada, Conchita cayó en éxtasis y salió de casa. Cetuco tomó una linterna y la siguió. Era una noche de invierno, blanca por la nieve y rigurosamente fría. Como volando por encima de toda aquella blancura, Conchita hizo presurosa el difícil camino de los Pinos. A Cetuco se le quitó el frío con su esfuerzo por seguirla.
Un rato más tarde, Aniceta, bien abrigada, se echó igualmente a la calle para reunirse con sus hijos. Era impresionante el frío; pero más aún, el silencio de todo y el apagado resplandor de la nieve. Cuando, al fin jadeante, llegó a los Pinos, Aniceta quedó como muda ante la escena que veían sus ojos: allí estaban, sobre la nieve, sus dos hijos, de rodillas y rezando. Conchita absorta en su Visión dirigía el Rosario; Cetuco, con toda devoción iba respondiendo.
Al cabo de un rato, Conchita se levantó; entonces la madre se adelantó a bajar, para prepararle de algún modo el camino, apartando la nieve en los pasos más difíciles. Fue una precaución inútil, pues la niña, ¡de rodillas y de espaldas!, se deslizaba hacia abajo sobre aquella capa blanca, como siguiendo una trayectoria que invisiblemente se le trazase. Tan extraordinaria marcha extática fue a terminar detrás de la casa materna, en la calle o callejuela que meses más tarde había de ser escenario del "milagro de la comunión visible".
Dice Miguel:
En cuanto a mí, siempre fui practicante de la religión pero ahora reflexiono y medito más sobre mi vida en relación con las Apariciones y Mensajes de Garabandal. Creo firmemente que el Arcangel San Miguel y la Virgen del Carmen se han aparecido en mi pueblo, en San Sebastián de Garabandal. Personalmente yo creo en las Apariciones y que algo extraordinario va a suceder, como está profetizado.

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Serafín González

Dice Serafín (transcrito en su lenguaje coloquial, propio de la zona):
"No estaba aquí cuando empezaron las apariciones, igual ya llevaban quince días de apariciones. Yo estaba en León, en la provincia de León, entre Lugo y León. Miguel y yo estábamos en el monte.
Me enteré la primera vez en Torrelavega. Al llegar a Torrelavega, según nos apeamos en la Estación del Norte. Estaba trabajando por allí un muchacho que había estado conmigo en la mili.
-- ¡Hombre, Serafín! ¿Qué pasa allá por tu pueblo?
-- ¡Ah, no me digas, no sé! Hace ya dos meses que no estoy allá.
Bajamos a Torrelavega y en Torrelavega entramos a una tienda donde habíamos encargado algo de ropa de la que nos íbamos para allá, para cogerla de la que veníamos. Y claro, en la tienda también nos conocían que éramos de aquí de Garabandal. Y nos dicen también lo mismo. Digo: Bueno, pues no sé.
Cuando vine aquí ya hacía muchos días que estaban las apariciones y el primer día las vi allí donde 'el cuadro'. Cuando yo vine ya era donde 'el cuadro'. Eran últimos del todo de junio o primeros de julio.

El  'cuadro' es un lugar de la calleja que sube a los pinos, donde tuvieron lugar las primeras apariciones. Debe su nombre a que se pusieron unos palos a modo de cuadro para proteger a las niñas.  
Los éxtasis eran iguales, solamente que hubo éxtasis de rodillas, hubo marchas extáticas, las hubo de correr mucho y las había también que paraban en el mismo sitio.

Para mí eran lo mismo al principio que a la postre, solamente que hubo carreras extáticas, muy deprisa, otras veces caminando. Al principio, las primeras apariciones eran solamente de rodillas en un sitio pero después las hubo también andando por el pueblo. Las había de marcha extática, en ocasiones de espaldas para atrás; las había a modo de una carrera veloz que era casi imposible seguirlas.
Una vez iba corriendo detrás de Conchita, cuando tenían las marchas extáticas a mucha velocidad; según iba con los brazos en cruz y la cabeza así para atrás tal como la llevaba Conchita. Y yo iba corriendo con la ayuda de todos los miembros de una persona normal y por las callejas del pueblo, que hay calles que son estrechucas y que no hay luz eléctrica, y por la noche son calles oscurísimas, entonces yo ahí tenía que aflojar porque tenía miedo de tropezarme contra una esquina y ahí se me largaba ella con los brazos en cruz y la cabeza así para arriba, que era un posición imposible para caminar.
Para mí todas las apariciones eran importantes e impresionantes pero la que mas me impresionó, aunque no tenga mucha importancia, fue una vez que subimos a los pinos de noche. Éramos tres o cuatro personas, iba Conchita en éxtasis y a la salida de los Pinos se pone de rodillas y bajó de rodillas hasta donde empezaron las primeras apariciones. Entonces yo creí que las rodillas las iba a tener destrozadas. Yo bajaba con linterna y veía donde iba poniendo las rodillas y algunas veces la rodilla daba contra algún canto y tenía que cortarse. Yo decía para mí: la Virgen, que nos deje tranquilos, que esto no se puede aguantar, tiene que destrozarse las rodillas por esas piedras, por esos pinchos.
Terminó el éxtasis, voy a mirarle las rodillas y las rodillas estaban limpias, sin ningún rasguño y entonces yo pensé para mí: ¡Bueno!, aquí hay que seguir por donde mande. La Virgen tenía que ir poniendo las manos debajo, porque si no era imposible.
El día del primer mensaje, el 18 de Octubre de 1961.
Había montones de gente y mucha lluvia. Subimos a los pinos y había montones de gente, teníamos que ir luchando para que no las pisaran, ya que las niñas subían normalmente. Ellas dieron el mensaje. Don Valentín, el párroco, leyó el papel escrito allí en los pinos. Era una noche malísima y había muchísima gente.

Con los terrenos pedregosos como estaban y los caminos y callejas, yo no vi una persona que se hiciera daño, en aquellos tiempos, con tanta gente que venía. Fueron días, además, algunos malísimos, como el día del primer mensaje que fue un día de los mas malos que se puedan dar, un día de agua, tormentas y granizo. Caía el agua a cántaros y había muchísima gente por el pueblo.
En una ocasión Conchita tenía en una rodilla un derrame. No sé como le habría venido ese derrame y con ese derrame que tenía, la rodilla la traía con una rodillera, caía en éxtasis con unos golpes en el suelo que debían de estropear más la rodilla. Pero nada, la rodilla se le curó del derrame.
Cuando la noche de los gritos, que las niñas vieron el castigo, entonces todo el mundo creía totalmente en las apariciones y todos se fueron a confesar. La gente bajaba todas las noches de las montañas, dejaban los trabajos, incluso para rezar el rosario en la iglesia. Hoy ya es diferente, ya no se baja tan fácil.
Conchita anunció que vendría un aviso y un milagro. El castigo también, pero el castigo ya viene anunciado en el primer mensaje. El mundo verá que el aviso no es producido por los hombres sino que, según explicaba ella, iba a ser obra directa de Dios, para que la humanidad piense que es de Dios, para preparar a la humanidad para el milagro que viene después. El aviso es para el mundo entero, según ella explicó, todo el mundo le sentirá. El mundo sentirá terror y pánico pero que no pasará nada por causa del aviso. Es intervención directa de Dios.
¿Qué intervalos de tiempo hay? No lo sé. A mí me dijo Conchita que el milagro iba a ser después de un acontecimiento eclesiástico. Me dijo en qué iba a consistir el milagro, incluso lo tengo escrito en una estampa besada por la Virgen, es una estampuca pequeña y lo tengo escrito. Yo no sé la fecha. De la fecha del milagro no sé nada. Según ella me dijo, va a ser después de un acontecimiento eclesiástico. Ella es diferente, creo que ella sabe la fecha exacta del milagro, pero yo no lo sé, a mí no me lo dijo. Mi madre creo que sepa igual que yo.
Este acontecimiento eclesiástico que sucede un tiempo antes del milagro es distinto del acontecimiento, importante para la Iglesia, que coincidirá con el día del milagro.
Yo, depende de los años que pueda tardar en llegar el acontecimiento eclesiástico, si el acontecimiento se da en lo que yo viva, entonces ya sé que viene el milagro. Hasta ahora se ha cumplido todo lo que la Virgen les dijo, para mí al pie de la letra. Tal como Conchita lo anunció, tiene que suceder en vida de Conchita, ya que dijo "yo anunciaré el milagro ocho días antes, esté donde esté", no dijo que estaría en Garabandal. Anunció también que Joey Lomangino, que estaba ciego, recobraría la vista el día del Milagro.
En alguna fotografía estoy pegado a ella mirando a ver cómo la protegía, pero yo estaba agachado, no se me ve entre tanta gente. El día del segundo mensaje, Conchita dio el Cristo a besar a dos o tres personas, creo que a un padre francés, el Padre Pell, y sí que dio a besar el Cristo a otros dos señores franceses.
Yo creo que al principio de las apariciones creyeron todos y bastante tiempo. Ya luego empezaron a venir gente dando opiniones y la gente empezaba a dudar. Todo ello estaba previsto, ya que cuando estaban firmes, creyendo en todo, la Virgen les dijo que llegarían tiempos en que ellas mismas lo dudarían y que se contradirían. Llegaron esos tiempos en que ellas dudaron.
Cuando las dudas, se aprovecharon otros de las dudas que tenían ellas para negarlo todo. En Pamplona estuvieron hablando con Conchita cuatro o cinco sacerdotes, el Obispo con ellos, en aquella circunstancia de dudas y negaciones. Pero lo del milagro todo se le olvidó, incluso la fecha, justo hasta después de terminar la entrevista. Al parecer si iba un señor con buenos datos a favor de Garabandal al Obispado, pues más bien no lo admitían. Más bien trataban de admitir aquella parte negativa. Ella dijo que el Obispo de Santander, antes del milagro, tendrá una señal o aviso por la que sabrá que esto es verdad.
Una noche salimos mi madre y yo con ella. Estaba la noche de tormenta, de truenos, de granizos y Conchita en éxtasis, los granizos a los ojos y no le estropeaban la vista, con la cabeza mirando a lo alto y por lo mínimo mientras que rezó un rosario, que eran rosarios larguísimos, de la forma que rezaban despacio, pensando cada palabra; tardaban bastante en acabar un rosario.
Salían en éxtasis, en las carreras extáticas a toda marcha, a toda velocidad, ellas sin ningún miembro del cuerpo a favor para correr, puesto que de la postura que llevaban la cabeza, con los brazos en cruz, ya no tienen ningún miembro a favor, solamente las piernas.
Yo yendo detrás, un mozo que tendría entonces 27 ó 28 años y ella doce o trece, pues yo corría el doble que ella en estado normal. Y en éxtasis, en esas carreras extáticas a esa velocidad, pasando por calles oscuras, yo tenía que aguantar y quedarme un poco atrás por miedo de pegar contra una pared, entonces ella se me largaba. Yo volvía otra vez a la luz, volvía a correr y la volvía a coger. Terminaba con una sudada... y ella perfectamente,  fresca, como si hubiera salido del río. Alguien las ayudaba y a los demás no nos ayudaba nadie.
La primera vez que yo vi a Conchita en carrera extática, cuando terminó el éxtasis decía que era una felicidad, que iba como volando, y ¡la paliza que yo traía encima...!
Todo lo que hizo la Virgen en Garabandal lo hizo bien, como siempre lo hace, es decir, había un motivo exacto para cada cosa. Uno se podría preguntar el motivo de tales carreras extáticas, pero para ello había que ver todas las circunstancias y lo que la Virgen les decía a las niñas. Véase a modo de ejemplo el caso del deportista que por esa carrera creyó, y del que cuenta Avelina:
-- Usted se queda, madre, con la niña, que hay mucha gente.
Nos quedamos la abuela de la niñuca y yo. Y digo: vamos a rezar un rosario. Cuando ya habíamos terminado de rezar el rosario oí algo de ruido porque la gente estaba en los Pinos, que era allí el mensaje en los pinos. Oímos tocar las palmas a la nenuca.
-- ¿Pues cómo toca las palmas la criuca? ¿Qué verá, qué oirá?
Salgo al balcón y veo las cuatro niñas en éxtasis mirando para el balcón, solucas.
--¡Ay, madre! Digo yo a la abuela, las cuatro niñas en éxtasis, mirando así, con las manucas así.
En esto llega Ceferino el primero, cansadísimo de correr, ya que las niñas vinieron tan rápido que la gente no daba para correr y alcanzarlas.
 Es claro, en este caso, que la Virgen quiso venir donde la niña, a solas con las niñas videntes, y premiar así la conducta de la abuela y de Avelina, que se quedaron en casa cuidando a la niña. 
El caso del deportista fue así:
-- En una ocasión llegó un muchacho muy buen deportista que decía: A mí nadie me gana a correr. Ninguna niña ni nadie me gana a mí. En esto una de las niñas tuvo éxtasis y sale corriendo y el muchacho corría a todo cuanto daba de sí a la par de ella. Era claro que la Virgen no quería ganarle la carrera pero en esto que la niña corre a toda velocidad derecha hacia una pared de una casa y el muchacho pensó: si esto no es de Dios, esta niña se mata contra la pared. El muchacho tuvo que frenar a tiempo pero la niña siguió sin frenar hasta la pared y allí paró al instante. Y decía a la Virgen: ¡Ah.., es para que crea...! El muchacho lo oyó y creyó, ya que humanamente no era posible hacer aquello de parar al instante viniendo a tal velocidad.
Por regla general, en casa, yo no le preguntaba sobre los éxtasis, la gente sí, pero yo por regla general no.  ¿Qué viste?, cuéntame esto o aquello, ¿qué te dijo la Virgen? No, yo no le preguntaba.
El pueblo no ha respondido a los mensajes, al contrario. Exteriormente al contrario. Interiormente cada persona no se puede saber. Ahora que, exteriormente, los mensajes quizás se cumplían más antes de las apariciones que hoy.
Yo creo que sí, que va a ocurrir el milagro. Seguro que se tiene que realizar. Fui estudiando para mí toda la reacción de Conchita en casa sin preguntarle nada. Veía que no era de ella, ni era ninguna enfermedad tampoco, porque ya lo descartaban los médicos. Entonces, de ella no era, era imposible, ella no podía desarrollar aquello. Sé la inteligencia que ella tenía, más o menos, en aquellos tiempos de cría y lo iba estudiando para mí.
Venía alguna gente que decía se puede dar esta enfermedad o bien puede ser esto, puede ser lo otro. Pero yo, pensando en todo ello, iba viendo que era cosa de Dios todo. Me iba guiando de lo que iba viendo, de lo que yo iba oyendo y cómo se iba desarrollando todo. Hacía caso de lo que decían, puede ser esto o lo otro, puede ser enfermedad, iba observando todas las opciones de unos y de otros y con el tiempo me daba cuenta que estaban equivocados, ya que yo veía mas bien que todo era de Dios. Para mí, pensaba: es obra de Dios. Yo creo en Dios. La Virgen se puede manifestar a cualquier hora, para mí fue así y así lo creo.
Creo que la mayoría de la gente en el pueblo no cree que venga un milagro, creo que no. No puedes saber el interior de cada persona, pero en general no creen que el milagro puede venir, pero la mayoría piensa que no fueron ellas las que hicieron esto, sino mas bien que fue Dios y la Virgen.
En aquellos tiempos, cuando las apariciones, sí que creía la gente. Cuando el milagro de la comunión visible, yo creo que sí se creía, por entonces sí. Muchas personas que vinieron entonces sí que creían totalmente que era cosa de Dios.
Los sacerdotes, muchos creen, pero otros muchos no. El obispado ha trabajado más bien en que esto no es nada. Todo ello dio lugar a que muchos no crean que el milagro se va a realizar. Hay que pensar que aquello fue obra de Dios y que el milagro va a venir tal como se ha anunciado.
Entonces se creía en lo que la Iglesia nos ha enseñado siempre y los mensajes consisten en hacer aquello que la Iglesia nos ha enseñado: visitar al Santísimo, ser buenos, hacer sacrificios, pensar en la Pasión del Señor.
Recuerdo que cuando iban al cementerio y la puerta estaba cerrada, metían la Cruz por entre las rejas de la puerta dando a besar la Cruz. Cuando empezaron a venir los coches también les hacían con el crucifijo la señal de la Cruz.
Antes de las apariciones, la gente que estaba por los invernales, la mayoría hacía un poco de esfuerzo por ir a Misa. Hoy ya no, es decir, si hay que perder la Misa, se pierde, y si hay que salir para arriba a los montes al tiempo de ir a Misa, se sale. Hoy la gente está mas fría en la religión que antes de las apariciones. Durante las apariciones hubo gente que no iba a Misa y volvió a ir a Misa.
La Virgen les dijo que vendría un aviso para purificar a la humanidad para recibir el milagro. El mundo lleva una dirección de vida bastante regular. Mucha gente cambiará para bien pero, ¿cómo se cambia todo el mundo? Por todos los mensajes y por el milagro, tal como se ha anunciado todo, es porque son tiempos muy difíciles y que por eso Dios manda un aviso y un milagro para que el mundo cambie.
En las apariciones habría que saber todo lo que decían y lo que la Virgen les explicaba, ya que muchas veces oías solamente algunas palabras y solamente si ellas lo explicaban se sabía lo que la Virgen les decía.
Los rosarios eran lentos, para meditar el rosario palabra por palabra, pues en otra forma rápida de rezar no puedes meditar lo que rezas. De la forma que rezaban ellas había mucho lugar a pensar lo que estábamos rezando. Cuando rezaban el rosario, la marcha era lenta, normal, y todos las podían seguir bien.
Me gustaría vivir ahora otra vez aquello, volver a vivir todo aquello. Pensándolo bien, era una maravilla".

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Miguel Ángel González, hermano de Jacinta

La primera vez que oí hablar de las apariciones fue el día que ellas decían que habían visto al Ángel, el 18 de junio de 1961. Fui a ver los éxtasis cuando fue la mayoría de la gente.
¡No tenía ganas de ir!. A los cuatro o cinco días decidí ir. El día antes, fueron ya unas mujeres del pueblo y entonces lo contaron. Y al otro día fue casi todo el pueblo.
Cuando llegué no estaban en éxtasis. Rezaron un rosario antes en la «calleja». Después del rosario cayeron las cuatro en éxtasis de golpe. Yo noté que no era normal; pero no creía que era la Virgen.
Los primeros días, mis padres, igual que yo, no lo creían. No querían que se enterara la gente de nada. Jacinta les decía que quería volver allí otro día y entonces ellos le decían:
-- Pues marcha por donde no os vea nadie, una por cada esquina, y juntaros allá, donde no os vean
Hasta aquel día que fue la gente allí.
He visto unos doscientos éxtasis por lo menos. Se les cambiaba mucho la cara, una cara sonriente y nunca ninguna señal de cansancio o de fatiga y después del éxtasis, nada; al contrario, tan frescas.
En aquella época, yo tenía trece años y corría bastante. Cuando se desplazaban a gran velocidad, las seguía; tenía que correr, pero las seguía. Lo que pasa es que, al final, yo estaba sudando y ellas ¡tan frescas!.
 
La Virgen espera pacientemente a que Miguel bese el Crucifijo:
Un día yo estaba en la cama, en un cuarto oscuro porque no había luz. Las tres estaban en éxtasis e iban a darme el Crucifijo a besar. Yo no lo quería besar. Yo estaba despierto y no lo quería besar. Igual se tiraron allí un cuarto de hora. Estábamos a oscuras y me lo ponían sobre la boca. Ella no sabía si yo lo besaba o no. Ella me lo pegaba en los labios; pero yo no le besaba. Ellas no veían y, en el momento que lo besé, ellas se marcharon.
Los padres hacían pruebas con ellas para ver si era verdad. Muchos días sabían que iban a tener éxtasis, pero no sabían a qué hora. Entonces las separaban, una en cada casa. Y estando separadas, a la misma hora caían las tres o las cuatro en éxtasis, estando cada una en su casa.
Cuando las noches de los gritos yo estaba allí. Era en la «calleja» y había mucha gente del pueblo aquel día. La primera noche eran Jacinta y Loli. A la segunda noche fue Conchita también.
Cuando empezó el éxtasis, la gente se quedó más abajo, pero después las niñas se acercaron mas abajo y entonces la gente se puso delante de ellas. Quedaron a dos metros aproximadamente de ellas. Y la gente llorando. Creían todos que se iba a terminar el mundo aquella noche. Había emoción y miedo por causa de los llantos de ellas y las caras que tenían. Le decían a la Virgen que no viniera el Castigo aquella noche:
-- ¡esta noche no, que no sea esta noche,... ¡ay, déjalo para otro día, esta noche no... déjalos unos días más a ver si se confiesa la gente!.
La gente creía que aquel día se terminaba el mundo. Y al otro día, todo el mundo fue a confesar, toda la gente del pueblo, yo también. Ellas estaban como si tenían miedo, lo noté muy claro.
También, en otra ocasión, yo oí lo de las negaciones. Me habían dicho ellas que tenia que llegar el día en que lo iban a negar. Y entonces le decían ellas a la Virgen:
-- ¿Cómo vamos a negar que te hemos visto si te estamos viendo ahora?; ¿Cómo será posible que lleguemos a negarlo?.
Eso, yo lo oí.
Una noche iba con Jacinta y Loli, que tenían costumbre de ir al cementerio. Iba con tanto miedo que las dejé solas. Se marcharon para el cementerio. Me quedé viendo por donde iban. Yo tenía un año más que ellas y no me atrevía a ir. Entonces llegaron ellas solas; luego vino más gente y entonces fuimos allá con ellas.
Ellas no tenían miedo de ir al cementerio, no, nada. Allí metían la mano por la verja de la puerta, que es de hierro. Entre las barras de hierro, metían el brazo entero, con el Crucifijo en la mano, y lo daban a besar a unas cuarenta o cien personas, para arriba, para abajo, como si tuviesen alturas diferentes, daban a besar el Crucifijo a un gran número de personas difuntas.
Muchas veces las niñas en éxtasis tenían costumbre de ir a llevar el Crucifijo a las personas enfermas y ancianos. Algunas veces a uno que era muy anciano o que estaba ya para morir o que estaba muy enfermo, iban allá por la noche y rezaban dos o tres rosarios con él.

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