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Rosario

El Santo Rosario


La Virgen, como Madre, enseñó a las niñas en Garabandal a rezar.
"Rezábamos el rosario, viéndola a Ella; y Ella rezaba con nosotros para enseñarnos a rezarle bien".
Pedía a las niñas que rezasen el rosario e insistía que no se debe rezar apresuradamente y sin atención sino, lenta y atentamente.
Fue un 18 de agosto cuando la Virgen enseñó a las niñas a rezar todo el rosario. Nuestra Señora señalaba la necesidad de pensar acerca de las palabras que se rezan más que la cantidad de palabras que se decían.
"La Virgen nos enseñó a rezar la letanía, y los misterios del rosario que no los sabíamos. Ella sólo rezaba el gloria; si empezó con los otros rezos, fue para enseñarnos."

La historia del Rosario


La Iglesia recibió el Rosario en su forma con 15 misterios en el año 1214 de una forma milagrosa cuando Nuestra Señora se apareció a Santo Domingo de Guzmán y se lo entregó como una nueva manera de rezar el Salterio. Santo Domingo lo utilizó como arma poderosa para la conversión de los herejes y pecadores. Desde entonces la Iglesia ha propagado esta oración poderosa y eficaz.

¿Por qué rezar el Rosario?


La palabra "Rosario" viene a decir "Corona de Rosas". Nuestra Señora ha revelado a varias personas que cada vez que dicen el Ave María le están dando una rosa, y con cada Rosario completo le hacen una corona de rosas. Está compuesto de dos elementos: oración mental y oración verbal. La oración mental es la meditación sobre los principales misterios o hechos de la vida, muerte y gloria de Jesucristo Nuestro Señor y su Santísima Madre. La oración verbal consiste en recitar decenas del Ave María mientras se medita sobre los misterios del Rosario.

Los Misterios


Juan Pablo II en la carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae nos ha indicado cómo debemos rezar esta oración mariana y la importancia que tiene. Con ella añadió a los tres misterios (gozosos, dolorosos, y gloriosos) los misterios luminosos, misterios de luz. Los gozosos se rezan los lunes y sábados, los luminosos los jueves, los dolorosos los martes y viernes y los gloriosos los miércoles y el domingo.

Primer Misterio Gozoso

La Encarnación del Hijo de Dios

«Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; el nombre de la virgen era María» (Lc 1,26-27).


Segundo Misterio Gozoso

La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel

«En aquellos días María se puso en camino y fue aprisa a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando a voz en grito, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno"» (Lc 1, 39-42)


Tercer Misterio Gozoso

El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén

«Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo Cirino gobernador de Siria. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento» (Lc 2,1-7).


Cuarto Misterio Gozoso

La Presentación de Jesús en el Templo

«Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, como lo había llamado el ángel antes de ser concebido en el seno. Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor» (Lc 2, 21-24).


Quinto Misterio Gozoso

El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

«Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres... Y sucedió que al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas» (Lc 2, 41-47)

Primer Misterio Luminoso

El Bautismo de Jesús en el Jordán

«Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco"». (Mt 3,16-17)


Segundo Misterio Luminoso

La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná

«Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: "No tienen vino". Jesús le responde: "¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora". Dice su madre a los sirvientes: "Haced lo que Él os diga"». (Jn 2, 1-5).


Tercer Misterio Luminoso

El anuncio del Reino de Dios, invitando a la conversión

"El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio". (Mc 1, 15)


Cuarto Misterio Luminoso

La Transfiguración del Señor en el Monte Tabor

«Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz» (Mt 17, 1-2).


Quinto Misterio Luminoso

La institución de la Eucaristía en la Última Cena

«Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: "Tomad, comed, éste es mi cuerpo"» (Mt 26, 26).

Primer Misterio Doloroso

La Oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní

«Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a sus discípulos: "Sentaos aquí mientras voy a orar". Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: "Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo". Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: "Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú"» (Mt 26, 36-39).


Segundo Misterio Doloroso

Los azotes que el Señor padeció atado a la columna

«Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de púrpura; y, acercándose a él, le decían: "Salve, Rey de los judíos". Y le daban bofetadas» (Jn 19,1-3).


Tercer Misterio Doloroso

La Coronación de espinas

«Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte. Lo desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza, y en su mano derecha una caña, y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: "Salve, Rey de los judíos"». (Mt 27, 27-29)


Cuarto Misterio Doloroso

Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario

«Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, que volvía del campo, el padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara su cruz. Lo condujeron al lugar del Gólgota, que quiere decir de la "Calavera"» (Mc 15, 21-22).


Quinto Misterio Doloroso

Jesús muere en la Cruz

«Llegados al lugar llamado "La Calavera", le crucificaron allí a él y a los dos malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen"... Era ya eso de mediodía cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la media tarde. El velo del Santuario se rasgó por medio y Jesús, dando un fuerte grito dijo: "Padre, en tus manos pongo mi espíritu" y, dicho esto, expiró» (Lc 23, 33-46).

Primer Misterio Glorioso

La triunfante Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo

«El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro, y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. No sabían qué pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron: "¿Por qué buscáis ente los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado"» (Lc 24, 1-6).


Segundo Misterio Glorioso

La Ascensión del Señor

«El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios» (Mc 16, 19).


Tercer Misterio Glorioso

La Venida del Espíritu Santo sobre el sagrado colegio apostólico y la Virgen

«Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse» (Hch 2, 1-4).


Cuarto Misterio Glorioso

La Asunción de Nuestra Señora en cuerpo y alma a los Cielos

«Todas las generaciones me llamarán bienaventurada porque el Señor ha hecho obras grandes en mí» (Lc 1, 48-49).


Quinto Misterio Glorioso

La Coronación de Nuestra Señora como Reina y Señora de todo lo creado

«Una gran señal apareció en el cielo: una mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Ap 12, 1).

Oraciones introductorias

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.

V. Señor, ábreme los labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.


Enunciar el misterio

Enunciar el misterio según el día de la semana.
Leer o recordar mentalmente un texto referente al pasaje bíblico correspondiente. Se puede escoger uno de los que vienen a continuación de los misterios y meditarlo.


En cada misterio

En cada misterio se reza un padrenuestro, seguido por diez avemarías y, al final, un gloria al Padre.

Al concluir cada misterio:

María, Madre de gracia, Madre de piedad, amor y misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Y la oración que enseñó la Virgen a los pastorcitos de Fátima:

¡Oh, Jesús mío! Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre espelcialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. Amén.


Después de los misterios

Para finalizar el rosario se rezan las letanías a la Santísima Virgen. 

Después se reza una salve:

Dios te salve, reina y madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve, a ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. ¡Ea, pues, señora, abogada nuestra!, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muestranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

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