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octubre2021

Sed muy buenos todos 

Se despliegue ante nuestros ojos una oleada de mal, de destrucción, guerras, persecución, el mundo, el hombre, se aleja cada vez más de Dios, consumido por la avaricia, el deseo de poder, el consumismo y el materialismo, el vivir como si no hubiese Dios, como si hubiese justicia por sus crímenes. Se cree libre. Apoyado en las nuevas tecnologías se cree hasta dios. Pero, pronto aquellos hombres tendrán que presentarse delante del juez justo y veraz, y ¿qué dirán?

¡Espera!

El primer mensaje contiene estas palabras: "si no cambiamos, nos vendrá un castigo muy grande". No sabemos cuándo, cómo ni qué será este castigo, pero podemos intuir que será algo terrible. En los días 19 y 23 de junio 1962 tuvieron lugar las llamadas “noches de los gritos”. Las videntes fueron instruidas acerca del “aviso” y del “castigo”. La Virgen les enseñó una visión del castigo que vendría si después del aviso y del milagro el mundo no cambia. Imaginamos cómo tienen que haber sido los gritos de las niñas para producir en los presentes tal temor que todos los presentes pedían de inmediato la confesión. Una de las presentes recordó: Las niñas daban gritos impresionantes, y decía “¡Espera! ¡Espera!… ¡Que se confiesen todos!…” La gente empezó a pedirse perdón públicamente. Se confesó todo el pueblo; y, al parecer, fueron confesiones de una sinceridad y arrepentimiento verdaderamente extraordinarios”.

Loli y Jacinta dejaron escritos dos mensajes relacionados con lo que vieron.

19 junio 1962

“La Virgen nos ha dicho que no esperemos el Castigo; pero sin esperarlo vendrá; porque el mundo no ha cambiado, y ya lo ha dicho con esta dos veces; y no la atendemos, porque el mundo está peor; y hay que cambiar mucho, y no ha cambiado nada. Preparaos, confesar, que el Castigo pronto vendrá, y el mundo sigue igual… Lo digo: que el mundo sigue igual. ¡Qué pena que no cambie! Pronto vendrá el Castigo muy grande, si no cambia”

23 junio 1962

“La Virgen nos ha dicho que el mundo sigue igual, que no se ha cambiado nada; que pocos verían a Dios; son tan pocos, que a la Virgen la da mucha pena. ¡Qué pena que no cambie! La Virgen nos ha dicho que está llegando el Castigo. Como el mundo no cambia, la copa se está llenando. ¡Qué triste estaba la Virgen! Aunque a nosotros no nos lo dé a ver, porque la Virgen nos quiere tanto…; Ella lo sufre sola, porque es tan buena. ¡Sed buenos todos, para que la Virgen se ponga contenta! Nos ha dicho que pidamos los que somos buenos por los que son malos. Sí, pidamos a Dios por el mundo, por los que no le conocen. Sed buenos, muy buenos todos”.

¡Preparaos!

Hay muchas cosas en el mundo que nosotros no podemos cambiar directamente, pero debemos examinarnos y lo que está de nuestra mano ponernos a trabajar. La conversión personal, la lucha por la santidad, el cambiarnos, no es indiferente en la gran batalla contra el mal que se está librando hoy en el mundo. Si cada uno tomásemos en serio la llamada a la conversión y nos esforzáramos en vivir santamente estaríamos ayudando a que el mundo cambie. Tenemos que prepararnos, ser conscientes de que el tiempo que tengo para la conversión es este momento, el ahora que estoy viviendo, porque no sé si el después vendrá. ¿Quién puede añadir un minuto, un segundo, a su vida? No sabemos cuánto tiempo tendremos. No podemos estar esperando a que llegue un momento en que digo “ahora sí voy a convertirme”. Este “ahora” es literalmente ahora mismo, este precioso momento que Dios te regala para que le digas “Señor aquí estoy, quiero seguirte, quiero serte fiel, tú sabes que soy débil, pero quiero empezar de nuevo y cambiarme”.

Sed buenos… si podéis

San Felipe Neri decía “Sed buenos… si podéis”. Sabemos que si sin la gracia nosotros no podemos nada. Para ser buenos necesitamos, además del deseo de serlo y el esfuerzo que requiere de nuestra parte, la gracia de Dios que lo hace posible. El Señor nos lo dijo “Sin mí nada podéis hacer” (Jn 15, 5). Tenemos que contar con Él y con Nuestra Madre. Ellos están allí para ayudarnos. Pero esta disposición, este “quiero” que nos pone en el camino hacia este “sed buenos”, tiene que ser una respuesta personal.

Pidamos a Dios por el mundo

Además del esfuerzo personal en la santidad nos tiene que interesar que todos lleguen a conocer a Dios y volver Él. Esto podemos hacerlo a través del apostolado, con la palabra o con la vida, y también a través de la oración de intercesión. Tenemos que rezar por el mundo, rezar por los pecadores, los alejados de Dios, rezar por los gobernantes. También tenemos que rezar por la Iglesia y por los que El Señor ha elegido para guiarla para que sean también ellos santos y para que la Iglesia cumpla su misión en el mundo de anunciar la buena noticia, bautizando en el nombre del Señor Jesús y llevando a las almas al Cielo. No podemos en este punto quedarnos con los brazos cruzados. Tenemos que vigilar también nuestro corazón, que no surgen en el quejas estériles que no lleven a ninguna parte más que a amargar y quizá dividir. ¿Quejo de aquel sacerdote, aquella persona, aquella situación? Sí. Pues cambia y ahora pregúntate: ¿He rezado? ¿He ofrecido sacrificios? ¿He hecho penitencia?

Sabemos que la victoria es de Nuestro Dios

Sabemos que la batalla está ganada. Esto nos da el ánimo para seguir. Pero también sabemos que en estos momentos en que la batalla arrecia tenemos que luchar con más valor para salvar cuántos almas sea posible. ¡Que no se pierde ni uno!

Pidamos a Nuestra Madre que nos ayude a tomar en serio sus palabras y que nos dé valor para ser testigos de Cristo en el mundo que tanto necesita de Él.

 

octubre2021

¿Vives el mensaje?

A penas comenzado este mes hemos tenido la oportunidad de recordar un día muy especial dentro de la historia de las apariciones en Garabandal: el 2 de julio. Es el día de la primera aparición de la Virgen a las niñas. El día anterior el ángel les anunció “¿Sabéis por qué he venido? Debo anunciaros que la Virgen Santísima se os aparecerá mañana como Nuestra Señora del Monte Carmelo”. Esta noticia se les llenó de alegría y exclamaron: “¡Qué venga pronto!”. Así comenzaron un tiempo precioso en que la Virgen visitaba de manera especial a esta “región montañosa” que nos hace recordar otra visitación suya recogida en el Evangelio de Lucas (Lc 1, 39-56). En el Evangelio habla de que se puso en camino de prisa a visitar a su prima Isabel. Podríamos decir que también aquí la Virgen tenía “prisa” por visitar de nuevo a sus hijos para llevarles a su Hijo, mostrarles su amor maternal y darles algunos mensajes para que se pongan de nuevo en el buen camino.

¿Le acogeremos?

La reacción de Santa Isabel ante la visitación de la Virgen fue exclamar con humildad: “¿de dónde a mí que la Madre de mi Señor venga a mí?”. Reconoció el regalo tan grande que Dios le había hecho mandandole a su Madre; reconoció que María no venía sola sino que llevaba dentro de Ella al Rey, al Salvador “bendito el fruto de tu seno”; reconoció, en fin, que ella era indigna de tal visita, de tal don, y que ante ella tenía que humillarse, ¿quién soy yo? ¿Y nosotros? ¿La hemos acogido? ¿La acogemos? Desgraciadamente la Virgen no siempre encuentra hueco en nuestro corazón para sus palabras, para su mensaje. A veces como sus palabras hacen remover nuestra conciencia, y vemos que hemos de cambiar, decidimos cerrarnos a ellas. Si hacemos esto no estamos abriendo nuestra casa, nuestro corazón a María, no estamos permitiendo que nos visite. Y si no nos abrimos a María tampoco nos abrimos a Jesús.

Vemos en Garabandal que también por parte de algunos no ha habido esta acogida. La Virgen misma tuvo que lamentarse sobre la falta de acogida y de dar a conocer su primer mensaje. ¿Qué fue el motivo? No podemos saberlo con certeza, pero sí nos puede servir de examen de conciencia. ¿Estoy acogiendo las palabras de la Virgen? ¿Las pongo en práctica? ¿Extiendo su mensaje? ¿Lo vivo en profundidad?

Yendo a lo concreto

Vamos a recordar algunos puntos concretos de los dos mensajes:

  • Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia
  • Tenemos que visitar al Santísimo con frecuencia.
  • Antes, tenemos que ser muy buenos.
  • Los sacerdotes, obispos y cardenales van muchos por el camino de la perdición y con ellos llevan muchas más almas.
  • A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia.
  • Debéis evitar la ira del buen Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos.
  • Si le pedís perdón con alma sincera, Él os perdonará.
  • Os quiero decir que os enmendéis.
  • Pedidnos sinceramente y nosotros o los daremos.
  • Debéis sacrificaros más.
  • Pensad en la Pasión de Jesús.

Un sacrificio agradable a Dios

Dos de los puntos mencionan el tema del sacrificio: “Hay que hacer muchos sacrificios” “Debéis sacrificaros más”. Jesucristo eligió para sí mismo el camino del sacrificio por amor, camino que se convierte en camino de salvación para nosotros. El sacrificio de Jesús es, en realidad, el único sacrificio agradable a Dios. Nosotros ofrecemos sacrificios uniéndonos al sacrificio de Cristo. Aunque Jesús dejo claro en el Evangelio que el amor y la misericordia valen más que todos los holocaustos y sacrificios (cf Marcos 12, 33), esto no significa que nos tenemos que hacer sacrificios. Lo que Jesús corregía era los ritos exteriores que no cambien el corazón. De nada vale el sacrificio y le penitencia si ellos no llevan a la conversión del corazón y si no estoy amando a Dios y al prójimo. Pero sí, tenemos que hacer sacrificios. No solo en Garabandal, sino en Lourdes y en Fátima la Virgen nos lo recuerda. El sacrificio más grande que puedo hacer es que ofrecerme por entero al Padre, pero esto se puede concretizar en muchos sacrificios diarios. Hay veces cuando los sacrificios que nos pide El Señor pueden ser aparentemente muy pequeños. En la última aparición la Virgen le pidió a Conchita el chicle que masticaba: “Conchita, ¿por qué no dejas tu chicle y lo ofreces como un sacrificio por la gloria de mi Hijo?”. Uno podría pensar ¡solo esto!. Pero, allí quizá el sacrificio que pide es el acto de humildad de pensar que en este momento no tenía nada más que ofrecer. Un sacrificio podría ser levantarse a la primera, o sonreír aunque no me apetezca, o rendir mi punto de vista, o comer una comida sin sal, o algo que no me gusta, o no comprar el nuevo vestido que he visto y que me gusta mucho… ¿Son sacrificios demasiado pequeños? Todos sabemos que para correr un maratón generalmente no vale levantarse un día por la mañana y decidir a hacerlo si antes no has corrido ni 10 metros, hay que entrenarse. En la vida espiritual también pasa lo mismo. Haciendo estos pequeños actos de generosidad de hacer estos sacrificios a la primera por pequeños que sean nos hará más capaz de hacer un sacrificio grande cuando Dios nos lo pide. Y de todas formas, ¿qué sé yo cuánto vale realmente delante de Dios? Podría ser que por al amor tan grande que pongas en este acto aparentemente pequeño tu sacrificio se convierte en algo muy agradable a los ojos de Dios.

Que la Virgen, Nuestra Madre, nos ayude a ver cuales son los sacrificios que Dios nos pide y darselo con generosidad.

Dios os bendiga

Un Corazón humilde y misericordioso

Ya hemos comenzado el mes de junio, mes dedicado de manera especial al Sagrado Corazón de Jesús. La devoción al Sagrado Corazón de Jesús nos habla de misericordia y de confianza. Misericordia porque Él es toda misericordia para con el pecador arrepentido; y confianza porque la respuesta que Él espera de nosotros es que tengamos confianza en Él. ¡Cuánto nos cuesta a veces fiarnos totalmente de Dios a pesar de todas las veces que Él ha demostrado que es de fiar!

María, Medianera de todas las gracias

En el año 1965 su Santidad Pablo VI escribió una carta encíclica con el título Mense Maio, en la que invita a rezar a la Virgen María en el mes de mayo. Dice él que uno de los motivos de su llamada lo constituía la situación internacional, «la cual es más oscura e incierta que nunca, ya que nuevas y graves amenazas ponen en peligro el supremo bien de la paz del mundo». El Papa habla de cómo la paz no se conseguirá solo por el trabajo y esfuerzo humano, es necesario rezar a Dios y pedirle el don de la paz.

Las siete palabras

Tradicionalmente las siete palabras vienen a ser meditadas y predicadas el Viernes Santo para recordar las últimas palabras de Jesús antes de su muerte. Es una devoción difundida por todo el mundo. Se atribuye su difusión y práctica a San Roberto Belarmino (Doctor de la Iglesia), quien escribió un tratado titulado “Sobre las siete palabras pronunciadas por Cristo en la cruz”. Es una tradición cuaresmal de la Iglesia que nos adentra en el mismo corazón de Nuestro Salvador. Debemos abrir el corazón para escuchar estas palabras con los oídos abiertos y no dejar que sus palabras caigan en el vacío. ¿Qué me dicen a mí en concreto estas palabras de Jesús?

Volved a mí

Hemos comenzado hace unos días el tiempo de Cuaresma. La Cuaresma es el tiempo litúrgico que nos prepara para la celebración de la Pascua, la solemnidad más importante del año. Es un tiempo principalmente de conversión, pero también se podría clasificar como un tiempo de gracia y de agradecimiento. Gracia porque en estos tiempos fuertes también el Señor nos está dando la oportunidad de recibir más gracias.

 Publicado en la página "El debate": acceder a la página

Autor: Guillermo Altarriba Vilanova

Todos tenemos la sensación de vivir en los últimos días de nuestra vida», aseguraba el periodista, escritor y cineasta José María Zavala este miércoles durante la presentación de su último libro, Los últimos tiempos ya están aquí, en la Universidad CEU San Pablo, en Madrid. La obra recoge una extensa entrevista de Zavala con Jacinta González, una de las cuatro niñas a las que, presuntamente, se les apareció la Virgen María en el pueblo cántabro de San Sebastián de Garabandal entre 1961 y 1965.

 Con el Adviento hemos empezado un tiempo de esperanza. Surgen preguntas: ¿En qué esperas? ¿En quién esperas? ¿Cuáles son tus esperanzas? ¿Puedes decir de verdad: «Toda mi esperanza está en ti»? o, ¿has acaso dividido la esperanza de tu corazón con otras cosas que no son nuestra única Esperanza? Ahora es tiempo de revisar. Revisar y actuar.

Si quieres, puedes curarme

En el último newsletter hablamos de la esperanza y la fe en el sufrimiento. Este mes, dedicado de manera especial a los enfermos, nuestra mirada y pensamiento vuelven de nuevo sobre el misterio del sufrimiento humano. Dijo San Juan Pablo II que: «A través de los siglos y generaciones se ha constatado que en el sufrimiento se esconde una particular fuerza que acerca interiormente el hombre a Cristo. […] Ante el hermano o la hermana que sufren, Cristo abre y despliega gradualmente los horizontes del Reino de Dios, de un mundo convertido al Creador, de un mundo liberado del pecado, que se está edificando sobre el poder salvífico del amor. Y, de una forma lenta pero eficaz, Cristo introduce en este mundo, en este Reino del Padre al hombre que sufre, en cierto modo a través de lo íntimo de su sufrimiento» (Salvifici doloris, 26).

 

anillo

María Herrero de Gallardo asistió a más de 30 apariciones en San Sebastián de Garabandal. Traemos aquí algunos de los hechos extraordinarias de los que ella fue testigo en su primera visita.

 Según vamos avanzando en la vida y en nuestra vida espiritual vamos viendo cómo todo pasa y el corazón busca un lugar, un algo que no pasa ni termina. El corazón del cristiano encuentra este algo en Dios. Dios no pasa, es eterno e infinito. Solo en Él podemos esperar de verdad. Si en nuestra vida cotidiana ponemos nuestra esperanza en algo o alguien que no es Dios, al final nos cansamos. 

El mes de noviembre se inicia con una gran solemnidad, la Solemnidad de Todos los Santos. Celebramos especialmente todos los santos anónimos cuyos nombres no conocemos pero que están ya en la presencia de Dios, compartiendo el triunfo y la gloria de Cristo. Es un día para alegrarnos de la obra de Dios en tantas almas y recordar que hemos recibido también nosotros esta llamada a la que tenemos que responder. 

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Durante su estancia en San Sebastián de Garabandal, puede visitar otros lugares religiosos de la provincia de Cantabria. Aquí le indicamos algunos.

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Otros lugares de interés

Durante su estancia en San Sebastián de Garabandal, puede visitar algunos lugares interesantes de la provincia de Cantabria, como la Cueva y el territorio de "El Soplao", en la zona occidental (Comarca Saja-Nansa), y el Capricho de Gaudí, en Comillas.

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