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La respuesta del Cielo

A CarLogio Rodríguez, el descubrimiento de las apariciones de Garabandal le supuso el descubrimiento de la Iglesia y de los sacramentos de la Eucaristía y de la confesión, que no había vuelto a recibir desde su Primera Comunión. Está convencido de que «Garabandal es la respuesta del Cielo a la situación que vivimos hoy en día».
(Artículo publicado originalmente en www.peliculagarabandal.com)

Soy CarLogio Rodríguez, de Irapuato (Guanajuato, México). Cuando conocí estas apariciones de la Virgen en San Sebastián de Garabandal, en ese pequeño pueblo de Cantabria, me impresionó la importancia que en estas apariciones se da a lo que es base primordial para la fe cristiana: el rezo del santo rosario; la obediencia y la oración por los sacerdotes; el amor y devoción por la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía. Pero todo esto vivirlo en estado de gracia, «ser muy buenos». Garabandal es la respuesta del Cielo a la situación que vivimos hoy en día.

Conocer estas apariciones me abrió el camino para conocer más sobre nuestra Iglesia, más sobre nuestras devociones, más sobre otras apariciones marianas, más sobre cómo debe vivir de verdad un cristiano... Por Garabandal conocí después las apariciones de Fátima, las en Medjugorje y, a pesar de ser mexicano, también conocí mucho más las apariciones de Nuestra Señora, la Morenita del Tepeyac, la Virgen de Guadalupe.

Estas apariciones de Garabandal, yo las tomo como esa manifestación de Jonás al pueblo de Nínive, porque Garabandal me hizo ver cuál era mi estado, mi estado personal y cómo había vivido yo hasta ahora. Soy cristiano, estoy bautizado, pero ¿cómo he vivido a los ojos de Cristo? ¿Estoy viviendo de acuerdo a cómo la Virgen enseñó las niñas ahí en Garabandal? Yo iba a misa, pero no me confesaba. De hecho, tardé bastantes años en confesarme aún después de conocer las apariciones. Desde mi Primera Comunión no había vuelto a recibir el Cuerpo de Cristo. Tuvieron que pasar alrededor de once años para llegar a conocer ese grande y hermoso misterio, el misterio del amor y de la misericordia de Dios en la confesión y la Eucaristía...

Aquí os dejo esta oración que escribí reflexionando en estas apariciones tan hermosas de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en San Sebastián de Garabandal:

¡Oh! Virgen María, Nuestra Señora del Monte Carmelo,
que te apareciste a las cuatro niñas en San Sebastián de Garabandal,
Tú que eres tan buena que no quieres nuestra condenación,
te pido, aunque en verdad yo no merezca tanto de Ti, por todos mis hermanos:
Que los que no creen, crean.
Que los enfermos, sanen.
Que los que tengamos faltas, nos convirtamos.
Que los buenos y justos sigan por este camino de santidad.
Señora, lo que haga en mi vida, que lo haga por voluntad de Dios y no por la mía.
Guía al pastor por el camino de la llanura verde,
para que su rebaño no caiga en el precipicio oscuro
y en las tinieblas de la condenación.
Al justo y al enfermo no les abandones,
ya que, el primero, no tiene pecado del cual se le pueda juzgar
y, el segundo, tiene el perdón de las personas que ofendió y le ofendieron.
Y así como hiciste con el padre jesuita Luis María Andreu,
llena de dicha y de gloria a toda persona
que se encuentre en etapa terminal por alguna enfermedad o flagelación,
y que esa gracia glorifique a todos y cada uno de sus familiares.
Por favor, otórgales el milagro de la curación, pero lo que sea la voluntad de Dios. Amén.

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