¿Qué más necesito ya para creer?

anillo

Los casos en los que la Virgen besó durante las apariciones las alianzas matrimoniales fueron numerosos. Esta anécdota demuestra, sin palabras, el valor que ella daba al matrimonio y a la familia. El hecho de que, a pesar de ser tantas las alianzas que se presentaban para besar, siempre volvieran su correspondiente dueño fue motivo de conversión para muchos.

Entre las anécdotas, recogemos el siguiente relato de Maximina González. Se trata del anillo del esposo de María Luisa Salazar, de Bilbao.

Habían llegado a Garabandal cuando ya había empezado la aparición. Todos sabían que, una vez empezada, no cogían más objetos, pero en atención al largo viaje que habían hecho, Maximina González, una señora del pueblo, se adelantó entre el gentío y metió el anillo del marido de María Luisa en el bolsillo del abrigo de Conchita: «Ella no me había visto meterlo en el bolsillo, ni nada. Entonces, yo me quedé detrás de ella, y dice ella: "¿Que traigo un anillo en el bolsillo?". Y mete la mano. "¿Quién me lo metió?"… Ah, ¡bésalo!". Y, entonces, pues se ve que lo besó. Ella dejó la dirección que llevaba en éxtasis, y, de espalda, vuelve para atrás, para atrás, para atrás…, a unos cuantos metros, donde estaba el señor. Le coge la mano y le coloca el anillo. Y, entonces, este señor dice: "Pero, Dios mío, ¿qué más necesito ya para creer?"».